El cultivo de jatrofa no siempre es rentable
De nuevo se abre el debate de los biocombustibles. ¿Es rentable cultivar plantas para producir biocombustibles? ¿No es más necesario producir alimentos? ¿Es sostenible y medioambientalmente la explotación de tierras de cultivo para la producción de biocombustibles? ¿Se puede prescindir, siendo realistas, a día de hoy, de productos que sustituyan al petróleo? Sería muy conveniente estudiar con seriedad, responsabilidad e independencia este asunto y llegar a un acuerdo mundial.

Según un nuevo informe de Amigos de la Tierra Internacional, el cultivo de jatrofa, una de las plantas que más se usan para producir agrocombustibles, no es rentable ni sostenible. Así se desprende de un estudio elaborado por la organización ecologista llamado “Jatrofa: el dinero no crece en los árboles”.

Este estudio demuestra a los inversores que este arbusto, cada vez más cultivado debido a que ofrece frutos oleaginosos muy convenientes para la producción de biocombustibles, así como por su capacidad de crecer en climas áridos, no cumple con las expectativas anunciadas. Además, en opinión de Amigos de la Tierra, es una falsa solución para frenar el cambio climático y para crear alternativas socioeconómicas viables para los países pobres y en vías de desarrollo.

Algunas empresas europeas promocionan el cultivo de jatrofa como una inversión rentable con altas ganancias en tierras poco fértiles. Sin embargo, Amigos de la Tierra cree que la realidad es bien distinta. En algunos casos, los proyectos se han abandonado porque el rendimiento del cultivo se ha encontrado muy por debajo de lo esperado. El informe señala a empresas concretas, como D1 Oils y Flora EcoPower, empresas que no han conseguido la viabilidad económica que se esperaba.

Pero el problema más grave no es la escasa o nula rentabilidad financiera de los cultivos, sino el uso de tierras en África para este tipo de cultivo, desplazando a campesinos y comunidades locales y compitiendo con la producción de alimentos y el abastecimiento de agua. Así, en muchos lugares, el sustento de las poblaciones locales es destruido. Además, los precios de los alimentos suben de nuevo. Si cultivar agrocombustibles impide cultivar alimentos para la gente, no es una buena idea.