Metano a partir de residuos sólidos urbanos
Los residuos sólidos urbanos acaban siendo un gran problema para los gestores de las grandes ciudades. Se produce demasiada cantidad, lo que es culpa de toda la ciudadanía, y no es posible reciclar todos esos desechos. Pero aún peor es que acaben en incineradoras, con lo que se emiten gases perniciosos para la atmósfera, o en vertederos, ya que son nidos de plagas y muy perjudiciales para el medio ambiente.

Lo mejor es volver a usarlos. Y, si puede ser para producir energía, aún mejor. Sobre ello están trabajando algunos investigadores del grupo TEP-181: Tecnología del Medio Ambiente de la Universidad de Cádiz. Este grupo investigador ha desarrollado un nuevo procedimiento para el tratamiento biológico de la Fracción Orgánica de los Residuos Sólidos Urbanos (FORSU) con el que se obtiene metano de forma más eficaz.

Los residuos orgánicos por sí solos ya son, como decimos, un problema para el medio ambiente. Contaminan las aguas subterráneas y superficiales así como muchos otras zonas del entorno natural. La degradación anaerobia que producen los organismos que no utilizan oxígeno en su metabolismo se convierte en una alternativa al tratamiento de estos residuos. Se puede, de esta forma, obtener biogás con valor energético, ya que contiene metano. Además, se puede obtener también un compuesto orgánico para fertilizar suelos empobrecidos.

El proceso de degradación anaerobia incluye una serie de etapas microbiológicas encadenadas, en las cuales los productos de la etapa previa son la materia prima de la etapa siguiente. El proceso se basa en las diferentes etapas microbiológicas y rutas metabólicas a las que son sometidos los residuos. El resultado es la producción de metano.

El nuevo procedimiento que se propone consiste en la degradación anaeróbica de la FORSU en reactores en fases de temperatura que, al no separar las etapas microbiológicas, confiere gran estabilidad al proceso. Así, se consigue incrementar la capacidad diaria de tratamiento del residuo y la eficacia en la producción de biogás, así como la eliminación dicha materia orgánica durante todo el proceso global. En definitiva, se ayuda a gestionar una parte de los residuos urbanos y se produce, al tiempo, energía renovable.