
El coste de la iluminación LED es cada vez menor. Las baterías también bajan su precio, así como los paneles solares. Todo ello, unido a nuevos planes de negocios, permiten a millones de hogares en África y otros lugares sin recursos económicos ni infraestructuras, cambiar las lámparas de queroseno por iluminación eléctrica, más limpia, renovable y, aún más importante, segura. Para algunos, esto ofrece un medio para cargar sus teléfonos móviles sin tener que alquilar un cargador.
Los avances tecnológicos están abriendo un enorme nuevo mercado para la energía solar: esos casi millón y medio de personas en todo el mundo que no tienen acceso a la red eléctrica. Son personas sin recursos, los más pobres del planeta, personas que, por si tuvieran poco con lo que les ha tocado vivir, tienen que pagar mucho más para la iluminación que la mayoría de la gente de los países ricos. Esto se debe a que no tenían más remedio que usar lámparas de queroseno ineficientes. Pero esta situación está cambiando.
