Biomasa y correcta gestión forestal, apuestas de Ence


Ence es un ejemplo de una empresa que está cambiando su modelo de negocio para ser más respetuosa con el medio ambiente. Esto no se hace en un día. Es un proceso lento pero continuo. No hace muchos años que Ence se dedicaba exclusivamente a elaborar papel. Plantaba eucaliptos para producir celulosa. En la actualidad, apuesta decididamente por la biomasa, una fuente de energía renovable. De hecho, cambiaron el nombre a Ence, Energía y Celulosa.

Según los últimos datos facilitados por la propia empresa, entre enero y agosto de 2011 ha ingresado por venta de energía 113,7 millones de euros, un 25,9% más que el mismo periodo del año anterior. En los ocho primeros meses del año ha generado 980.837 megavatios por hora (MWh).

Dentro de este plan que pretende impulsar las energías renovables, ha iniciado la construcción de la mayor planta de biomasa de España, que estará ubicada en Huelva y tendrá una potencia nominal de 50 megavatios (MW). Ence está impulsando además la puesta en marcha de otras ocho plantas en España.

El plan supone una inversión de 525 millones. Ence incrementará la potencia instalada en 210 MW, que se sumarán a los 180 MW de capacidad con los que ya cuenta. También avanza en la mejora de la eficiencia de sus plantas de producción de celulosa en Huelva, Navia (Asturias) y Pontevedra, y ha logrado aumentar hasta agosto la producción de energía un 14% respecto a igual periodo de 2010. El Plan de Energía Renovable va a suponer, según cálculos de la empresa, anualmente, unos ingresos adicionales de 225 millones.

Para Ence, el negocio de la energía renovable está regulado y es estable. Una inversión más segura. Y, medioambientalmente, más responsable. El precio de la biomasa es estable y está regulado con unas primas que para Ence son suficientes. A medida que vayan bajando los costes de producción, los beneficios serán mayores.

Además de la producción de biomasa, Ence se ocupa de la gestión forestal de 110.000 hectáreas en España, Portugal y Uruguay. Compra madera a propietarios de bosques, pagándoles incluso más que antes, al negociar directamente con ellos y eliminar intermediarios. Además, les aconseja en la introducción de mejores especies de árboles y mejores técnicas, así como en la certificación de producciones.

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