Alemania, no a las nucleares, sí a las renovables

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Con crisis o sin crisis, los países que hagan los deberes ahora, dentro de unos años, de unas décadas, tal vez, serán los que estén en primera línea en el desarrollo de las energías renovables, lo que será bueno para su economía, para la generación de empleo, para la independencia energética, para el déficit de balanza comercial, para la lucha contra la contaminación y el cambio climático… ¿No son razones suficientes para invertir en renovables?

Alemania cree que sí. Su canciller, Angela Merkel, lo ha dicho: “Estamos listos”. La locomotora de Europa cambió radicalmente desde el accidente de Fukushima. Merkel dijo que el accidente marcaba una inflexión en la historia. A partir de entonces, las centrales nucleares se hacían indefendibles en Alemania. Pero no por ello se dejarían de impulsar otras renovables. En algunos países, el poder elegido democráticamente aún tiene más poder que las empresas y grupos de presión.

En 2010, el Gobierno de Merkel había frenado la llamada “ley de desconexión nuclear”, aprobada por el anterior gobierno de socialdemócratas y verdes. Merkel amplió el plazo hasta 2040, lo que significaba 100.000 millones de euros de beneficios para las compañías eléctricas y unas 8.000 toneladas más de residuos radiactivos para el país.

La ley era un hito generacional, resultado de treinta años de lucha ciudadana, de un movimiento antinuclear que paulatinamente fue creciendo en Alemania. Hasta que ocurrió el accidente de Fukushima y el 71% de la población se posicionó en contra de la energía nuclear. La canciller hizo caso a la opinión pública. Sí, en algunos países aún hay un hilo de democracia.

Merkel decretó una moratoria para revisar el estado de las 17 centrales nucleares. Tres meses después, el 30 de junio de 2011, el Parlamento votó el abandono definitivo de la energía nuclear para 2022.

Pero no se trataba de decir adiós a las nucleares y quedarse sentados. El plan era y es desarrollar las renovables. El objetivo es ambicioso: un 80% de energía renovable para 2050. Los parques eólicos se han triplicado en año y medio. Y las grandes compañías van a hacer mucho dinero. Como con la nuclear. Pero sin contaminar y sin riesgo de accidente radiactivo.

En otros países, los que mandan no son los presidentes ni el Parlamento. Son las grandes empresas energéticas. ¿Democracia?

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