Combustible a partir de aire líquido

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Como es sabido, el aire puede adoptar distintas formas (gaseoso, líquido, comprimido…), pero sólo una de ellas ha inspirado a Peter Deaman, ingeniero británico, para inventar el que podría ser el combustible del futuro. No en vano, lleva años trabajando en un proceso de generación de energía a partir de la expansión del aire conseguida mediante cambios de temperatura.

Su propuesta es una alternativa a los motores de combustión interna, eléctricos o a cualquier otro, incluyendo los de aire comprimido, con la diferencia de que se trataría de un recurso renovable y altamente ecológico. Incluso lo ha aplicado a un coche corriente y moliente, como puede verse en el vídeo.

Motor de aire líquido

Puesto que una de las aplicaciones más investigadas del aire líquido se refieren al transporte, se están logrando avances con los motores de pistón o de turbina, como demuestra el caso de Deaman que no ocupa.


Recordemos que el aire líquido se consigue a bajísimas temperaturas (196 grados centígrados bajo cero), uniendo tanto sus moléculas que adoptan la forma líquida, con lo que también se ahorra mucho espacio a la hora de almacenarlo. Pero el efecto buscado no es precisamente éste, sino el proceso inverso, en el que las moléculas se expanden a una velocidad tal que se provoca algo parecido a la mezcla de líquido inflamable y gas cuando se expanden en una combustión. Así, introduciendo aire líquido en un cilindro, empuja un pistón y logra un movimiento sobre un cigüeñal, igual que ahora hacemos con los líquidos inflamables mediante chispazos.

Almacenar energía

Además de este posible uso, el aire líquido se ha revelado como una forma de almacenar energía renovable. Según propone The Institution of Mechanical Engineers (IMechE), la energía generada por turbinas de viento podría utilizarse para enfriar el aire que, a su vez, luego sería reconvertible en electricidad según demanda.

El procedimiento sería a la inversa, es decir, el aire líquido pondría en marcha las turbinas para dar energía, con un aprovechamiento hasta del 70 por ciento. Sin duda, una curiosa idea basada en la criogenización que podría empezar a tener éxito en breve si se sigue avanzando en ella.

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