Los niños de Fukushima en peligro

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Se han analizado muestras del suelo contaminado en un patio de recreo de Fukushima. Los resultados señalan que, de media, la contaminación por radiación gamma son de entre 2 y 3 microSievert por hora (µSv/h) al nivel del suelo, es decir, de 25 a 40 veces más de lo normal. Estas mediciones demuestran la ineficacia de las autoridades en los procesos de descontaminación, ya que habían desarrollado labores de limpieza.

Después de un accidente como el de Fukushima, lo prioritario es proteger la salud de la población. En especial, la de los niños. Pero lo que los datos demuestran, según Kumi Naidoo, director ejecutivo de Greenpeace Internacional, es que el Gobierno japonés se está mostrando ineficaz (e irresponsable, podríamos añadir) en su respuesta ante la catástrofe nuclear.

Maestros y niños siguen yendo a clase en Fukushima. Y todos están expuestos a niveles de radiación peligrosos para la salud del ser humano. El Gobierno japonés ha hecho algunos esfuerzos para descontaminar la zona, pero ha quedado claro que no han sido suficientes. Por tanto, sólo queda trasladar a la población o volver a descontaminar la zona. Y, esta vez, hacerlo bien. Son personas, no estadísticas. No se puede arriesgar su salud.

Para Kumi Naidoo, se está jugando con el futuro del país. Además de los niños, también las mujeres embarazadas se encuentran en grave riesgo. Hay un imperativo moral para que sean evacuados de las zonas de alto riesgo hasta que la descontaminación se lleve a cabo completamente y la zona quede fuera de todo riesgo por contaminación.

La energía nuclear, ha afirmado Naidoo, nunca será segura ni barata. La cantidad de dinero que se está gastando en descontaminar Fukushima lastrará la economía japonesa durante años. Japón necesita un fuerte compromiso e inversión en energías renovables. Los que ahora son niños y están expuestos a radiación deben heredar un mundo en el que puedan satisfacer sus necesidades energéticas sin recurrir a la energía nuclear y los riesgos que conlleva.

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