Sistema generador solar portátil

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Una de las desventajas de la energía solar respecto a los combustibles fósiles o a los biocombustibles es que las placas solares no se pueden llevar a otra parte fácilmente. Dicho de otra forma: se puede llenar un bidón de gasolina y llevarlo (transportando la energía que contiene) a cualquier parte del mundo (aunque eso suponga riesgo de vertidos, todo sea dicho).

Por ello, un grupo de estudiantes de la Universidad de California-Riverside, han diseñado y construido un sistema de energía solar portátil. La idea es poder mover el sistema para suministrar energía limpia en el lugar donde más se necesite: conciertos, mítines, trabajos en zonas remotas donde no llegue la red eléctrica general o regiones que hayan sufrido un desastre natural.

Se trata de un remolque que genera energía solar. Es, por tanto, una alternativa sostenible, rentable, ecológica y limpia a los generadores eléctricos que usan combustibles fósiles y contaminan el ambiente. El generador solar tiene una longitud de 5,5 metros y cuenta con seis paneles solares fotovoltaicos, una pequeña turbina eólica y ocho baterías recargables de un tamaño mayor a las que usa un coche.

Este sistema generador de energía no emite gases de efecto invernadero (GEI). Funciona mediante un controlador de carga que regula la tensión y la envía a las baterías. Las baterías están conectadas a un inversor, que estabiliza el voltaje y transforma la corriente continua en alterna para que la electricidad pueda ser usada para cualquier fin. El sistema puede generar hasta 6 kW de potencia a 120 voltios.

Energía suficiente para celebrar un concierto

Este sistema es capaz de suministrar la suficiente electricidad para que todos los equipos de sonido que se usan en un concierto, según Sadrul Ula, el profesor que asesora a los estudiantes en su proyecto.

Además, este sistema portátil es fácilmente modificable. Esto significa que se pueden instalar más o menos placas solares, de diferentes modelos, diferentes inversores o baterías. Todo ello para aumentar la eficiencia o para comprobar el funcionamiento de nuevas tecnologías.

El proyecto ha requerido de una inversión de 34.000 dólares (unos 26.000 euros) y ha sido financiado por el Green Campus Action Plan, que impulsa proyectos relacionados con la sostenibilidad.

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