La transición a un modelo energético sostenible

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0


El fin del petróleo se acerca. No porque sea un combustible contaminante, sino porque sus reservas son limitadas y terminará por acabarse. Todos los países tendrán que cambiar su modelo energético y apostar por la autosuficiencia y por las energías renovables.

La historia se podría dividir en periodos según la energía empleada: fuego a partir de biomasa, carbón, petróleo, nuclear, gas natural, renovables… Pero, en la actualidad, hay una situación que nunca antes se había producido: los combustibles fósiles se acaban y el cambio climático se cierne con una espada de Damocles sobre la humanidad. Por tanto, la transición a un modelo energético sostenible es urgente, indispensable.

Las decisiones de inversión que se tomen hoy, marcarán el futuro de los países (y del planeta en su conjunto) en las próximas décadas. En los próximos años, se deben desarrollar fuentes de energía alternativas. Pero también sistemas de producción y distribución para dar servicio a miles de millones de personas todos los días y de forma segura.

Por otra parte, el incremento de la población mundial, que pasará de más de 6.000 millones a 9.000 millones para 2050, hará crecer la demanda de energía un 60% durante los próximos 25 años.

La producción de energía nuclear representa, aproximadamente, el 20% de la electricidad consumida en Estados Unidos. La energía nuclear, aunque supone un riesgo, genera electricidad sin emitir carbono. Es una fuente de energía a gran escala para generar electricidad constantemente sin emisiones de carbono.

Treinta y dos estados de Estados Unidos, ejemplo de un país que depende del petróleo, cuentan con alguna normativa aplicable a las energías renovables, una vía para crear un mercado sólido y una ayuda para incentivar la innovación y el desarrollo de las renovables. Las innovaciones reducen el coste de las energías renovables y las hacen más atractivas para los inversores. La producción de energía eólica es muy competitiva en cuanto a costes (sobre todo, si se tiene en cuenta que ahorra costes a la sanidad pública). La solar está reduciendo su precio paulatinamente.

La investigación, la innovación, el apoyo institucional, harán posible la transición a un modelo energético sostenible. Es posible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *