Albasolar declara la guerra al ministro Soria

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Sin pelos en la lengua y de cara. Albasolar, una de las más importantes empresas de la industria solar, que distribuye material fotovoltaico a los profesionales del sector solar y opera en diversos países, ha declarado públicamente la guerra al ministro de Industria de España.

En la web de la empresa se puede leer la carta abierta de Albasolar comentando la decisión del ministro Soria de retirar las primas a las renovables. Por su interés, resumimos y aclaramos las ideas que se desprenden de la carta.

La empresa Albasolar se mantuvo respetuosa, prudente y confiada en la visión a favor de las renovables del ministro Soria, aunque sus respuestas eran vagas, sin comprometerse (quizá contagiado por el presidente Rajoy). Nunca aceptó Soria una reunión a solas con la patronal de las renovables.

Para Alba solar, la tregua ha terminado. Los pedidos de esta empresa en España se dirigen a los instaladores, pero el final del sector está cerca. Muchas plantas han sido construidas sin haber entrado en el cupo, lo que significa que muchos inversores se quedarán sin el respaldo del Estado.

Alberto Medrano, director ejecutivo de Albasolar, señaló estar aún impresionado por la tecnología solar. Hace sólo dos años, la industria fotovoltaica ostentaba el liderazgo en nueva potencia instalada y los gobernantes presumían de ello en el exterior.

En Albasolar siguen creyendo en las energías renovables, en la solar, en la fotovoltaica. En el futuro, se verá el potencial del autoconsumo y del balance neto. Albasolar cree en la innovación y en la creación de empleo. Hay que reinvertir, investigar y salir a otros mercados.

Las renovables contribuyen a reducir las importaciones energéticas, equilibrando la balanza comercial y, en el largo plazo, reducen el precio del mercado eléctrico. En otras palabras, se compensan con creces las primas recibidas. Pero la quiebra de las empresas fotovoltaicas no va a compensar ni el déficit del Estado, ni el desempleo que se va a producir, ni la terrible imagen que se ofrecerá al exterior o la huida de capital extranjero.

Más de quinientos instaladores confían cada día en Albasolar para que les sirva el mejor producto, una empresa que cree en un mundo mejor, en una España mejor, limpia y renovable. El ministro de Industria no cree en ello. Por ello, la carta de Albasolar termina así:

Señor Soria, le declaramos oficialmente la guerra.

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