Bombas de calor, energía eficiente


Las bombas de calor son sistemas muy usados en el norte de Europa porque ofrecen una gran eficiencia a la hora de calentar el interior de un edificio. Se trata de una máquina térmica que transfiere el calor de un ambiente a otro. Su funcionamiento se basa en la segunda ley de la termodinámica: el calor se dirige de manera espontánea de un foco caliente a otro frío, y no al revés, hasta que las temperaturas se igualan.

La organización Greenpeace, en su último informe titulado Energía 3.0, se decanta por este sistema como la mejor opción para la calefacción debido, precisamente, a la gran eficiencia energética que ofrece. En los países mediterráneos no es un sistema muy conocido. Sin embargo, es muy parecido al que usan aparatos como frigoríficos y los de de aire acondicionado. Entonces, ¿por qué no se usan de forma masiva?

Como todo, depende del propio sistema y de donde se vaya a usar. Hasta ahora los combustibles fósiles ofrecían una forma de calentar edificios a un menor coste que la electricidad o las bombas de calor. Sin embargo, Greenpeace afirma que eso ha cambiado y que con el desarrollo de las energías renovables en el sistema eléctrico y con equipos de bomba de calor, ya resulta más ventajoso obtener calor con un aparato eléctrico que con una caldera.

Además, hay que contar que la bomba de calor emite menos dióxido de carbono que la combustión de un derivado del petróleo o de gas natural. Por tanto, medioambientalmente, el beneficio de una bomba de calor es mucho mayor.

Otra de las ventajas que ofrecen las bombas de calor es que son sistemas reversibles, esto es, que pueden tanto enfriar como calentar. Así, con una bomba de calor es posible calentar una piscina o controlar el ambiente de un invernadero.

Actualmente, se pueden hacer funcionar bombas de calor que funcionan gracias a la energía solar o a la energía geotérmica. En estos casos, sin duda una bomba de calor es la opción más eficiente, más barata y más respetuosa con el medio ambiente.

En general, se distinguen tres tipos de bombas de calor:

    – Bomba aire-aire: el calor que se toma del aire se transfiere directamente al aire del local que se quiere calentar.
    – Bomba aire-agua: el calor se toma del aire y se transfiere a un circuito de agua que abastecerá un sistema en suelos y techos radiantes o refrescantes, radiadores o ventiladores.
    – Bomba agua-agua: el sistema toma el calor de un circuito de agua en contacto con un elemento que le proporcionará el calor (la tierra, la capa freática) para transferirlo a otro circuito de agua, como en el caso anterior. Es el sistema generalmente adoptado por las bombas de calor geotérmicas.

No siempre son tan eficientes

Pero, como decimos, la eficiencia de una bomba de calor depende de muchos factores. En primer lugar, de la calidad de la propia bomba de calor. En países como España (y, en general, en países templados) en los que no ha existido un uso de este sistema, la mayoría de bombas de calor que se venden no son muy eficientes.

La variedad de bombas de calor es enorme, desde equipos de aire acondicionado reversibles hasta las instalaciones geotérmicas que extraen el calor del subsuelo. Algunas sí superan la eficiencia de una caldera de condensación de gas natural. Otras, no.

Una primera gran diferencia de estos sistemas es de dónde extraen el calor. Hay equipos sencillos que lo obtienen del aire del exterior de la casa. En este caso, su rendimiento depende de la temperatura exterior. Es muy difícil, por ejemplo, extraer calor so el aire se encuentra a unos pocos grados sobre cero. En zonas templadas, sin embargo, pueden ser aparatos perfectos para aclimatar una casa, sobre todo, si son reversibles y ofrecen tanto calor como frío.

En países (o zonas) más frías se usan sistemas geotérmicos que extraen el calor del subsuelo. Son, claro, mucho más caros. Por ejemplo, una bomba de calor de aire para calentar una casa de 200 metros cuadrados supone una inversión de unos 12.000 euros y una geotérmica para la misma vivienda unos 30.000 euros, ya que hay que perforar pozos de 300 metros de profundidad. Pero, si es una región muy fría, el gasto compensa.

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