China anuncia una revolución en tecnología nuclear


Una nueva técnica desarrollada por científicos chinos permitirá reutilizar los residuos de combustibles nucleares para suministrar de uranio al país. Con la nueva tecnología, según los responsables del proyecto, los recursos de uranio de China podrán utilizarse durante 3.000 años.

Ésta puede ser la mayor revolución en el país asiático desde la Revolución Cultural de Mao en 1966. No sólo se consigue resolver el problema sobre cómo gestionar los contaminantes residuos de los combustibles nucleares, sino que se puede solucionar el problema de suministro de uranio.

La tecnología ha sido desarrollada y testada en la Factoría núnero 404 de la Corporación Nuclear Nacional de China en el desierto del Gobi, en la remota provincia de Gansu. Esta nueva tecnología permite la reutilización del combustible irradiado y permitirá impulsar la tasa de uso de los materiales de uranio en las plantas nucleares hasta sesenta veces.

De este modo, los recursos detectados de uranio en China podrán utilizarse durante 3.000 años, según ha afirmado la televisión china. China, junto a países como Francia, Reino Unido y Rusia, apoya la reutilización como forma de gestionar los residuos combustibles radioactivos y convertirlos así en una fuente de material fisionable para el futuro suministro de combustible nuclear.

Sin embargo, científicos independientes argumentan que la aplicación comercial de esta técnica no es rentable económicamente, además de suponer, todavía, un reto técnico, con riesgo de proliferación y con problemas de seguridad.

China posee 171.400 toneladas de recursos probados de uranio distribuidos principalmente en ocho provincias: Jiangxi, Guangdong, Hunan, Xinjiang, Mongolia Interior, Shaanxi, Liaoning y Yunnan. El objetivo último del Gobierno chino es relanzar definitivamente la energía nuclear para librarse cuanto antes de su dependencia energética del carbón, el combustible fósil más contaminante. El país cuenta en la actualidad con doce reactores nucleares en activo con una capacidad generadora total de 10,15 gigavatios (GW). Las autoridades chinas quieren producir 40 GW en 2020. Se conseguiría, de este modo, cumplir los objetivos de reducción de emisiones de dióxido de carbono. La nueva tecnología puede permitir a China no depender de las importaciones de uranio para hacer funcionar sus plantas nucleares.

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