¿El viento vale tanto como el petróleo?

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Y sube y sube y sigue subiendo. El petróleo ha superado la barrera del precio de 90 euros por barril. Así mismo, cuando se haga efectivo el embargo a Irán, los analistas esperan que supere los 100 euros por barril. Los países importan petróleo, pero a algunos les cuesta más que a otros. Europa, por ejemplo, paga más que los países emergentes, con lo que los países de la Unión Europea no pueden mejorar su competitividad ni el déficit en la balanza comercial.

En países como España, no hay petróleo. Sin embargo, sí hay recursos naturales autóctonos, el viento, el Sol, con los que se puede generar electricidad. Un aerogenerador español de 2 MW genera la energía equivalente a 7.000 barriles en un año. ¿El viento es el petróleo español?

La dependencia del petróleo es tal que, si el precio de éste aumenta, todo sube de precio. No es una cuestión que sólo afecte a quien conduce un coche o tenga que subir a un avión. El transporte de los alimentos básicos se hace también depende del petróleo. Si sube el precio del barril, suben los huevos, las verduras, la fruta. Sube la ropa. El propio Estado importa petróleo. Por tanto, paga más o se endeuda.

En Estados Unidos, sí tienen petróleo. Pueden controlar su precio, por tanto. Además, el euro se ha devaluado frente al dólar y a Europa le cuesta más pagar por petróleo (y por casi todo, en realidad).

Cuando la economía crecía, en el año 2000, Europa gastaba 20.000 millones de euros en importar energía (no sólo petróleo, también carbón y gas). En 2011, la factura será de 50.000 millones de euros. Y eso, importando un 0,5% menos de energía que en 2000. Los responsables políticas están muy preocupados por el déficit y el ahorro, pero siguen importando petróleo y marginando a las renovables.

El problema es que España necesita combustibles líquidos, ya que suponen el 53% de la energía que se consume. La electricidad sólo supone el 22% de la demanda energética.

En España no hay petróleo, pero hay recursos autóctonos para generar electricidad. Hay que cambiar el modelo. Pero también hay que cambiar las costumbres. No se puede ir en coche a todos los lados. Al menos, hasta que todos tengan un coche eléctrico.

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