Energía solar de prepago para países en desarrollo

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Mucha gente usa el método de prepago para hablar por el teléfono móvil. Se paga una cantidad determinada y se habla y se mandan mensajes hasta que se agota el saldo. Es una forma de controlar el gasto. Dicen. Esta forma de venta se va a trasladar ahora a una causa entre humanitaria y ecológica. Se trata de proveer de energía solar mediante el prepago.

La empresa que va a desarrollar este método se llama Eight19, una compañía con sede en el Reino Unido. El sistema de energía solar de prepago es off-grid, esto es, que no se conecta a la red. Está pensado para países en desarrollo, en muchos de los cuales ni siquiera hay red en buena parte del territorio.

El objetivo de Eight19 es aprovechar el enorme potencial de mercado que existe en las economías en desarrollo, especialmente para las aplicaciones sin conexión a red, pues una quinta parte de la población (aproximadamente unos 1.600 millones de personas) no posee acceso directo a la red eléctrica.

Por otra parte, para la mayor parte de la población de estos países no es fácil acceder a la energía solar, ya que precisa de altos costes de inversión inicial. Así, usan queroseno o carbón, fuentes de energía más caras y que, además, contaminan.

El sistema está diseñado para salvar esta alta barrera del alto coste inicial, pues permite a los usuarios pagar por su uso y no por su instalación a través de una tarjeta de prepago. Es decir, de modo similar al sistema utilizado en la recarga de telefonía móvil, conocido en inglés como “pay as you go”, paga y sigue.

Este kit fotovoltaico incluye un controlador de carga con un número único de serie. Para agregar crédito a la unidad de energía solar, el usuario compra una tarjeta de prepago por un periodo de tiempo: puede ser un día, una semana o un mes. El número de la tarjeta se envía por SMS conjuntamente con el número del controlador de carga a la compañía, quien valida la numeración y envía el código de acceso correspondiente. El sistema funciona con todos los teléfonos móviles y operadoras.

Además se incluye, claro, un panel solar de 2,5 kW, su correspondiente batería, una lámpara LED y cables para la conexión. De este modo los usaurios pueden estudiar, trabajar o realizar cualquier otra actividad por las noches, mientras reducen su gasto en queroseno y no contaminan ni emiten dióxido de carbono a la atmósfera.

El proyecto se encuentra en fase de pruebas en Kenia. En los próximos meses quiere llevarse a cabo en la India, Zambia y Malawi.

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