25º Aniversario de Chernóbil


Hoy se cumplen 25 años desde que ocurrió el accidente nuclear de Chernóbil. Organizaciones en defensa del medio ambiente, como Ecologistas en Acción, quieren aprovechar el fatal aniversario para reclamar el cierre de las nucleares. A su juicio, de continuar apostando por este tipo de energía, se corre el riesgo de que algún tipo de accidente lleve a una catástrofe como las ocurridas en Chernóbil o Fukushima. Los accidentes no se pueden prever. ¿Por qué arriesgarse cuando hay alternativas?

Ecologistas en Acción participa en una campaña internacional para recordar el accidente de Chernóbil en su 25º aniversario. Se celebrarán durante estos días más de quinientos eventos en 26 países con el objetivo de llamar la atención sobre la opinión pública y reclamar el abandono de la energía nuclear en el mundo. Las centrales nucleares sólo proporcionan el 6% de la energía primaria consumida en el mundo y el 16% de la electricidad. Por tanto, para estas organizaciones, es una energía prescindible, siempre que se apueste por las energías renovables y limpias y se adopten medidas de ahorro y eficiencia energética.

Los que defienden la energía nuclear argumentan que los problemas técnicos están resueltos. Pero los terribles desastres que se han producido hacen esas afirmaciones difíciles de creer . Además, la frecuencia en los accidentes y su gravedad ha sido entre diez y veinte veces mayor que la estimada en la teoría. Y esto ha ocurrido incluso en los países con un mayor nivel tecnológico y económico.

Se repite la historia desde 1979, cuando ocurrió el primer gran accidente nuclear de la historia en tiempos de paz. La central nuclear de Harrisburg, en Estados Unidos, comenzó a emitir radiación de forma incontrolada. Los responsables dijeron entonces que habían aprendido la lección y que no volvería a suceder. En 1986, después del accidente de Chernóbil, ocurrido, claro, por distintos motivos, volvieron a repetir que habían aprendido de lo sucedido y que no volvería a repetirse. Pero en 2011 ha vuelto a suceder.

La lección (que no parecen aprender los que están a favor de la nuclear) es que no se puede prever todo y que la reacción nuclear puede generar de nuevo una terrible catástrofe. La energía nuclear es una espada de Damocles. Todo está controlado, pero ¿y si falla el dispositivo de seguridad? ¿Por qué arriesgarse? ¿Por qué jugar a la ruleta rusa cuando hay otras opciones?

Aún hoy las consecuencias del accidente de Chernóbil se siguen sufriendo. En total se calcula que ha costado unos 240.000 millones de euros y una parte de ese dinero tendrán que pagarlo terceros países, como Bielorrusia. Mientras, los expertos dirimen qué accidente ha resultado más grave: ¿Fukushima o Chernóbil? Sea el que sea, ojalá sea el último.

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