Autoconsumo de balance neto en Brasil y España: casos opuestos

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El Gobierno de España sigue sin atreverse a cambiar la legislación para regular el autoconsumo de balance neto. Un Gobierno que toma las decisiones de forma unilateral, sin consenso con otros partidos o con otras organizaciones sociales, a golpe de decreto-ley, decisiones, por lo demás, impopulares, pero que no se decide a promulgar una ley que beneficiaría a todos: a empresas, a ciudadanos y al medio ambiente.

En Brasil, en cambio, la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) ha aprobado una legislación estableciendo las condiciones generales para el autoconsumo eléctrico con un sistema de compensación por la electricidad producida.

Brasil va a apostar por el balance neto en los hogares. Según la nueva ley, los consumidores que quieran producir energía en su casa o negocio contarán con un respaldo legal para reclamar su integración en la red eléctrica, de modo que las empresas eléctricas estarán obligadas a adaptarse a las normas y a estar preparadas para recibir la solicitud de las instalaciones de micro y minigeneración distribuida de particulares. El equipo de conexión a la red será pagado por el cliente, pero, una vez hecha esta inversión, el ahorro energético será continuo.

La energía que genere un particular será transferida como un préstamo gratuito al distribuidor. A cambio, recibirá un crédito en energía activa que podrá ser consumido en los siguientes 36 meses.

El objetivo, aparte de impulsar la producción de energía limpia y renovable, es que el coste de las instalaciones de paneles fotovoltaicos disminuya. Ya en los tres últimos años, el precio de estas instalaciones se ha reducido a la mitad. El Gobierno de Brasil podría conceder ayudas a la financiación de instalaciones fotovoltaicas. Si aumenta la demanda de placas, los precios, previsiblemente, bajarán. Además, se creará empleo.

En España ya hay paridad de red, pero ninguna ley

En España, en cambio, cuando el precio de la energía producida con unos paneles solares instalados en una vivienda es ya el mismo que el que se paga por la electricidad proveniente de la red general, sigue sin aprobarse la ley que regule el autoconsumo de balance neto.

Es más, el precio de la electricidad se basa fundamentalmente en los combustibles fósiles. Por tanto, el precio de la electricidad seguirá subiendo (hay que contar, además, con impuestos, déficit de tarifa, etc.), mientras que el precio de la fotovoltaica seguirá bajando. Es decir, que cada vez será más rentable. ¿Alguien puede explicar por qué aún no se ha regulado el autoconsumo de balance neto en España?

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