Cambiar el modo de vida para ahorrar energía

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La Fundación CONAMA, en colaboración con la Fundación General Universidad Complutense de Madrid, ha elaborado un minucioso informe que señala la alarmante situación por la que atraviesa el planeta Tierra. El documento fue presentado en el IX Congreso Nacional del Medio Ambiente con el contundente título “El reto es actuar”. El ambicioso objetivo final es conseguir que el cambio de modelo de desarrollo económico sea una necesidad para compaginarlo con la capacidad finita de recursos que ofrece el planeta. Todos los expertos que han participado en el documento coinciden en algo: es necesario un Pacto de Estado para que el Cambio Global en España sea definitivo en el año 2020.

Según el estudio Cambio Global España 2020/2050, el camino para conseguir cambiar el modelo tiene obligatoriamente que pasar por una premisa: no hay que producir más energía, sino consumir menos. El objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 80% para 2050, que es el tope que fija la comunidad científica para mantener el aumento global de temperatura por debajo de dos grados centígrados. Por encima de eso, advierten, las consecuencias del cambio climático serán desastrosas e imprevisibles. La Unión Europea quiere que, en 2020, el 20% del consumo energético se cubra con energías renovables y, además, reducir las emisiones de CO2 en un 20%.

Durante un año, 27 expertos de diferentes disciplinas (economistas, ingenieros, catedráticos de transportes y responsables de políticas energéticas de empresas privadas) han colaborado en este informe que marca pautas sobre cómo gestionar la edificación, el urbanismo, el transporte o la demanda de electricidad de una forma más eficiente.

Algunos datos. Más del 90% del consumo del petróleo está asociado al transporte. No es fácil cambiarlo a corto plazo, pero se debe hacer un esfuerzo para que el modo de vida haya cambiado para 2030, usando el carsharing (alquiler de coches por horas para desplazamientos en ciudad) o subiendo (aún más) los costes del combustible para que el usuario opte por transporte sostenible, sea o no público.

Los edificios tienen que ser más sostenibles. El estudio propone rehabilitar el parque de viviendas a un ritmo de medio millón cada año y que las nuevas construcciones reduzcan la demanda energética en un 80%. Hay materiales y tecnología para ello. Sólo falta valentía por parte de las administraciones públicas para promover medidas impopulares en un principio, pero que, a la larga, convertirán al país que las lleve a cabo en un ejemplo para el resto del mundo y sentará las bases del único modo de vida que será posible llevar.

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