Inconvenientes del uso de la caldera de biomasa


Como ocurre con todo tipo de energía, su utilización no resulta ventajosa por completo. Por muy renovable y limpia que sea una fuente energética, también hay inconvenientes derivados de su uso, y el caso de la caldera de la biomasa no es una excepción.

Recordemos que la biomasa es un recurso energético que se alimenta de materiales orgánicos de origen biológico, por lo que supone una gran oportunidad para gestionar los ecosistemas naturales de un modo verde, es decir, inteligente y respetuoso.

Por lo tanto, estamos hablando de una energía ecológica estrella que, además, supone un importante ahorro económico con respecto a otras fuentes como los terriblemente contaminadores combustibles fósiles, sin ir más lejos.

Desventajas de la caldera de biomasa

Pero no todo es de color de rosa, pues a una importante inversión inicial, que se amortiza en poco tiempo, todo hay que decirlo, se le unen una serie de inconvenientes.

Aunque resultan rentables, las calderas de biomasa tienen un menor rendimiento en relación a las que usan gas o gasoil, por ejemplo, y al mismo tiempo la biomasa (pellets, etc.) posee menor densidad energética, por lo que se precisa un mayor almacenamiento y/o suministro.


Tampoco son baratos los costes de operación y el mantenimiento, a consecuencia de las características propias de los complejos sistemas de alimentación de combustible y eliminación de cenizas.

Y, por supuesto, los distribuidores de biomasa no son tan fáciles de encontrar como los de los combustibles fósiles, si bien este detalle cambiará conforme se extienda su uso. Por último, y a sabiendas de que todo inconveniente tiene su posible contrapartida, mencionaremos la elevada humedad que suelen tener los recursos usados en la combustión. En las ocasiones que nos encontremos con este problema, será obligado un proceso de secado previo.

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