Shell extraerá petróleo en Alaska


La petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell ha recibido los permisos necesarios para iniciar su exploración en el mar de Beaufort (Alaska) en los meses de junio y septiembre del verano de 2012. La Oficina de Gestión y Regulación de Energía Oceánica (BOEMRE, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos ha concedido el permiso pertinente. Olvidados han quedado el reciente desastre del golfo de México, el del Prestige y tantos otros.

En la misma región, Alaska, no hace ni unas cuantas semanas que la empresa BP causó un vertido. Mientras que Shell, la empresa a la que le han concedido el permiso esta vez, lleva años contaminando el delta del río Níger. ¿Es ésta la apuesta por desarrollar las renovables y por luchar para mitigar el cambio climático?

Por supuesto, la BOEMRE ha señalado que Shell ha cumplido con toda la normativa después de estudiar su Estudio de Impacto Medioambiental, en el que prometen (una vez más) que serán capaces de controlar una potencial explosión o un derrame de crudo. Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, la culpa es mía. ¿Y si me engañas repetidamente?

Michael R. Bromwich, el director de la agencia federal, pretende tranquilizar al personal asegurando que revisarán y vigilarán de cerca las actividades de Shell para asegurar que sus operaciones se llevan a cabo de un modo seguro y responsable desde el punto de vista medioambiental.

La compañía ya ha invertido más de 3.500 millones de dólares en el proyecto. Una cantidad de dinero demasiado grande para caer en saco rato. Entre los planes de la compañía, se encuentra la exploración de diez pozos en el mar de Beaufort y en el de Chukchi. Su objetivo es comenzar a extraer petróleo a finales de esta década.

La industria petrolera de Estados Unidos utiliza un argumento para presionar a la opinión pública y que ésta les apoye: es un modo de estimular la economía.

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