El maíz mexicano, alimento o combustible

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En México, una campaña no gubernamental llamada Sin Maíz No Hay País ha frenado una iniciativa del Senado mexicano que pretendía levantar la prohibición nacional de usar maíz para producir biocombustible. En los últimos días de 2010 se disparaba hasta en un 50% el precio de la tortilla de maíz, el alimento básico de la dieta mexicana, como lo es el pan en España y Francia o el arroz en muchos países asiáticos.

En todo caso, el problema no se ha resuelto. Hay muchos intereses de empresas productoras de etanol de Estados Unidos, Colombia y Brasil. Según el gobierno federal, México importa cada año 10 millones de toneladas de maíz amarillo, empleado en la alimentación animal, para abastecer el 30% de la demanda nacional a un coste de tres millones de dólares. Dicho de otra forma, la producción nacional de maíz es insuficiente para abastecer el consumo del país. Ésa, entre otras, fue una de las razones por las que se autorizó, en 2008, a cultivar maíz transgénico. Según la ley mexicana, está prohibido emplear el maíz para elaborar etanol si existe déficit de tortas.

Pero el problema tiene su complejidad porque, algunos estados, como Sinaloa, tienen excedentes de maíz y cuentan con una planta que procesa etanol… a partir de grano importado. Paradojas del sistema económico. Será la famosa mano invisible que lo regula… aunque, si se mira con atención, es bien visible.

La iniciativa Sin Maíz No Hay País argumenta que la reforma beneficiará a los campesinos de algunas regiones, pues podrán vender sus granos sin poner en riesgo la seguridad alimentaria. Además, se reduciría la dependencia de los combustibles fósiles, pues el etanol es uno de sus sustitutos y, además, libera menos gases de efecto invernadero.

Las autoridades federales tendrán que ser las responsables de regular la producción de etanol proveniente de maíz en caso de desajustes que puedan provocar un desabastecimiento del maíz usado para alimentos.

Según Víctor Suárez, de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo de México, hay en este país un 20% de población en extrema pobreza, mientras que se produce un 45% de importación de alimentos. Argumenta, además, que el etanol sin subsidios no tiene ninguna rentabilidad económica. Desde que comenzó el Gobierno presidido por Felipe Calderón, en 2006, la proporción de gente que no puede satisfacer sus necesidades de alimentación básicas aumentó de un 14,4% a un 18,2%. Con el argumento de garantizar la seguridad alimentaria, el Gobierno mexicano autorizó, en marzo de 2009, la siembra experimental de maíz transgénico en cuatro estados del norte. Sin embargo, su precio depende de los mercados internacionales y de inversiones especulativas. Además, la demanda de maíz para etanol por parte de Estados Unidos es cada vez mayor.

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