Generar biogás e hidrógeno en un mismo proceso a partir de residuos de la industria agroalimentaria

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El centro tecnológico Ainia desarrolla un proyecto de investigación para crear un nuevo proceso fermentativo anaerobio en doble etapa para la obtención secuencial de biohidrógeno y biogás a partir de residuos orgánicos procedentes del sector agroalimentario. Para los responsables del proyecto, el hidrógeno es el combustible del futuro, ya que presenta algunas ventajas, pues no genera emisiones contaminantes durante su combustión, cuenta con una elevada densidad energética y es utilizable tanto en sistemas de combustión habituales como en los nuevos sistemas como las pilas de combustible.

Las fuentes de hidrógeno convencionales más usadas en la actualidad provienen de recursos fósiles como el gas natural, la hidrólisis o la gasificación del carbón. Ainia investiga cómo obtener hidrógeno de fuentes orgánicas (biohidrógeno).

Se llama fermentación oscura al sistema que permite obtener hidrógeno como subproducto final de la conversión anaerobia de la materia orgánica. Este método de obtención de energía se puede desarrollar usando residuos orgánicos agroalimentarios como materia prima. De este modo, se aprovecha un desecho que tiene poco o ningún valor.

El proyecto Diana tiene como objetivo separar la digestión anaerobia en dos fases: la hidrólisis o fermentación oscura, en la que se genera hidrógeno, y la metanogénesis, en la que se genera metano. Estas dos fases se acoplan en serie y, a partir de unos mismos residuos y en una misma instalación, es posible generar biohidrógeno y biogás de forma totalmente sostenible, viable y con menor coste.

Desechos de pan, pasta, carne o pescado

El sistema puede ser una alternativa competitiva y aplicable a escala industrial en los próximos años. Ya hay diversas industrias que usan un sistema similar para generar biogás. En el caso de la nueva tecnología, se generaría, además, hidrógeno.

El proceso se puede aplicar a una gran variedad de residuos orgánicos agroalimentarios. Así, muchas industrias se pueden beneficiar de la nueva tecnología, como las industrias de procesado de vegetales, las de elaboración de pan, galletas y pastas, o las industrias cárnicas y de productos pesqueros.

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