La realidad de la eficiencia energética en España


Los expertos lo tienen claro, así como instituciones como la Unión Europea: la eficiencia energética es la mejor manera para luchar contra el cambio climático. Pero el actual Gobierno de España, como siempre, va a su aire. No contento con retirar las ayudas a las renovables, ahora ha decidido también retirar las subvenciones a la eficiencia energética. El Ministerio de Industria ha anunciado la eliminación de las ayudas que había aprobado el anterior Gobierno para el desarrollo de proyectos de servicios energéticos, de proyectos estratégicos de inversión en ahorro y eficiencia energética, y para la compra de bombillas eficientes, una medida, esta última, de la que se beneficiaban todas las personas.

En definitiva, el Gobierno de Rajoy pone trabas a la modernización del sistema eléctrico del país, a la eficiencia y ahorro energéticos y, más aún, a la lucha contra el cambio climático a través de la reducción del gasto en electricidad.

Medidas tan sencillas de implementar y que supondrían un considerable ahorro energético, como las ayudas a cambiar las bombillas de los semáforos por iluminación de tipo led, se han cancelado. En la primera fase del programa de ayudas promovidas por el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) para la promoción del uso de lámparas de alta eficiencia energética 2011-2012, se invirtieron siete millones de euros.

Este tipo de prácticas que buscan la eficiencia energética tienen múltiples beneficios: por supuesto, el ahorro económico, de energía y de emisiones de dióxido de carbono (CO2), pero también la generación de empleo y, a medio y largo plazo, un retorno de la inversión y un beneficio económico.

Según este artículo publicado en El Mundo, España es uno de los países europeos que más tienen que mejorar en cuanto a la eficiencia energética. España importa una gran cantidad de combustibles fósiles, lo que, además de perjudicar al medio ambiente, perjudica al déficit comercial.


España ha desarrollado las renovables, es verdad, pero no es eficiente en el uso de la energía. Un dato esclarecedor: es el país de la Unión Europea que menos mercancías transporta por ferrocarril, un medio de transporte más eficiente que el camión para mover grandes volúmenes. Los políticos de uno y otro bando se han dedicado a promocionar el AVE y ha olvidado el transporte de mercancías no contaminante.

Transporte y hogares

Los estudios señalan que, para incrementar la eficiencia energética en España, hay que desarrollar medidas que afecten al transporte y a los hogares. Sistemas de generación distribuida, de generación de energía doméstica a través de pequeños molinos o paneles fotovoltaicos, cerca de donde se consume la electricidad, mejoran la eficiencia al reducir pérdidas en la red de transporte.

Mención aparte merece el transporte. En este caso, hay un componente de poca conciencia social del que todos los ciudadanos son culpables. Es cierto que pocas ciudades fomentan el transporte público, a pie o en bicicleta, pero no es menos cierto que muchos ciudadanos no están interesados en dejar el coche aparcado en casa.

El tren, además de no contaminar, permitiría introducir las energías renovables en la red ferroviaria. Por otra parte, el coche eléctrico está siendo un fracaso en España. El precio que la gente paga por la energía debería reflejar, no sólo los costes económicos, sino también los sociales y los medioambientales.

España: suspenso en eficiencia energética

En definitiva, España suspende en eficiencia energética. Según la Agencia para el Medio Ambiente y la Energía Francesa (ADEME), que analizó la evolución de los niveles de eficiencia energética de los países europeos, España presenta niveles de eficiencia energética siempre por debajo de la media de la Unión Europea.

España está perdiendo una oportunidad de superar la crisis e, incluso, de salir reforzada. Si se impulsan medidas de eficiencia energética, en veinte años, el potencial de ahorro de energía final es de 125.900 GWh: 24.900 GWh en oficinas, 94.100 GWh en viviendas y 6.900 GWh en hoteles. Eso supondría evitar 26,5 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Además, se lograría un ahorro de 22.800 millones de euros.

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