Nuevas velas para ahorrar combustible

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En muchas ocasiones, revisar los métodos del pasado lleva a un comportamiento más ecológico y sostenible. Ocurre en diversos campos, entre otros, en el sector de los transportes. Es el caso de Wind Challenger, que trata de encontrar nuevas soluciones basadas en la fuerza del viento, un proyecto para que los buques mercantes del futuro se muevan gracias a enormes velas que puedan aprovechar la energía eólica.

Si bien no es fácil mover un barco que pesa cientos de toneladas sólo con la fuerza del viento, sí es posible reducir enormemente el consumo de combustible de los grandes cargueros. La Universidad de Tokio ha ideado, para ello, unos gigantescos buques más respetuosos con el medio ambiente instalando una serie de gigantescos mástiles que aprovechan la energía eólica. Son velas de veinte metros de ancho y cincuenta de alto.

Las primeras pruebas que se han realizado señalan que los prototipos pueden reducir una media del 30% el consumo de combustible.

Para completar el revolucionario sistema de velas, se realiza, además, un complejo y exhaustivo estudio de las condiciones meteorológicas. Si se conocen en detalle las corrientes marinas y el viento, su dirección e intensidad, se puede adaptar la navegación de modo que proporcione un mayor aprovechamiento de las circunstancias físicas y meteorológicas y, así, minimizar el consumo de combustible.

Por otra parte, el ángulo de cada vela se ajusta de forma individual para obtener el máximo impulso. Cada una de ellas, está formada por cinco partes, de manera que se pueden replegar si las condiciones meteorológicas son extremas.

Las nuevas velas no están hechas fabricadas de tela, sino de aluminio y plástico reforzado con fibra, lo que les otorga rigidez y resistencia. Se parecen más, en su composición material, a las alas de los aviones que a las velas de los barcos.

El conjunto de todos estos elementos costaría unos dos millones de dólares por barco y sería una inversión que se recuperaría en 5 o 10 años por la reducción del consumo de combustible.

El próximo paso de la Universidad de Tokio es construir un prototipo a escala 1:2 para comprobar que sus cálculos son correctos. En 2016 pueda haber una embarcación con este tipo de propulsión ecológica.

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