Aunque vuelva a activar nucleares, Japón apuesta por la solar


Para Japón, no es fácil cerrar definitivamente las nucleares. Al menos, por ahora. Dependen en gran medida de ellas para generar su propia energía. Pero, quizá en el futuro… De momento, el Gobierno japonés está impulsando el cambio en el modelo energético. Pondrá en marcha un paquete de medidas entre las que se incluye establecer un precio preferencial para la electricidad obtenida a partir de la energía solar.

Si la medida tiene éxito, Japón se podría convertir en el segundo mercado de energía solar por detrás de Alemania y superando a Italia. El ministerio de Industria ha anunciado este paquete de incentivos en el precio de la energía solar. Entrará en vigor a partir del 1 de julio de 2012. El objetivo es conseguir inversiones que superen los 9.000 millones de dólares en instalaciones capaces de aportar hasta 3,2 gigavatios al país.

El objetivo del Ejecutivo es impulsar cuanto antes la creación de una red de plantas de energía solar. En 2011, Japón ya fue el sexto mercado mundial de energía solar y aumentó en 1,3 gigavatios (GW) su producción. Se calcula que con 1 GW se puede abastecer a 243.000 hogares.

Japón apuesta, por tanto, por el desarrollo de las energías renovables como alternativa a los combustibles fósiles y a la nuclear. Hasta diciembre, cuando dejaron de funcionar todas las centrales nucleares a causa del accidente de Fukushima producía el 30% de la energía total que se consumía en el país.

A pesar del rechazo social a la energía nuclear, el Gobierno ya ha reactivado dos reactores nucleares ante los previsibles problemas de suministro de energía en verano, cuando suben las temperaturas y se dispara el consumo.

Los cincuenta reactores en funcionamiento fueron parados de forma gradual para evaluar su seguridad hasta que, el pasado 5 de mayo, se desconectó el último, el de la planta de Tomari. Por primera vez en más de cuarenta años, Japón funcionaba sin energía nuclear.

El accidente nuclear de Fukushima fue el segundo más grave en el ámbito civil después del de Chernóbil. Se pueden tardar más de cuarenta años en desmontar la planta y eliminar la contaminación radiactiva.

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