Beneficios colaterales de los aerogeneradores


Hace años, cuando se veían los primeros y modernos molinos de viento generadores de electricidad, algunos grupos ecologistas se quejaron del impacto visual que producían, además del daño que infligían a algunos pájaros. Ahora se están demostrando algunas beneficios de los aerogeneradores.

Porque, según los resultados preliminares de una investigación realizada por el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) y la Universidad de Colorado del mismo país, las turbinas eólicas instaladas sobre campos de cultivo pueden producir algún beneficio extra aparte de la producción de electricidad. Más aún, este beneficio se produciría incluso cuando las palas de los molinos están detenidas por la falta de viento, pues se producen turbulencias de aire que aceleran el proceso natural de intercambio entre las plantas y la capa baja de la atmósfera.

Este intercambio entre plantas y atmósfera produce algunos efectos beneficiosos para los cultivos: las plantas que los forman se mantienen más frescas, más secas y menos proclives a contraer infecciones causadas por hongos. Además, las plantas crecen más deprisa, ya que extraen más cantidad de dióxido de carbono de la atmósfera. Esta turbulencia fue medida por los científicos con instrumentos que disponían de láser y se comprobó que se producía en un radio de 400 metros alrededor del aerogenerador.

Todo el proceso tiene una explicación científica. Física, en este caso. Las plantas se calientan al recibir los rayos del sol y, parte de ese calor, vuelve a la atmósfera. Así, la turbulencia extra que producen los aerogeneradores, contribuye a acelerar el proceso de intercambio de energía entre plantas y atmósfera provocando que, durante los días más calurosos, las plantas se conserven más frescas, mientras que, en las noches más frías, estas mismas turbulencias empujan las capas frías de la atmósfera y mantienen una temperatura más cálida, dificultando la posibilidad de heladas y aumentando el número de cosechas y su producción total.

Además, la turbulencia extra evita la aparición de hongos y toxinas, ya que éstos tienden a aparecer por la acumulación de gotas de rocío sobre las hojas. Por último, si las cosechas se encuentran más secas cuando se produce su recolección, se reducen los tiempos y la energía requerida para el secado artificial del grano.

Los cultivos que más se benefician de este fenómeno son los de maíz y soja, pues les ayuda a absorber mayor cantidad de dióxido de carbono procedente del suelo, mejorando el proceso de fotosíntesis.

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