Energía solar inspirada en el efecto invernadero

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Se están investigando nuevos métodos, tecnologías y sistemas para aprovechar la energía inagotable y limpia del Sol. Si estos nuevos desarrollos consiguen la suficiente eficiencia en la generación de energía a un coste razonable y se consigue producir energía por la noche o almacenar la que se produce durante el día, la solar podría ser la energía del futuro y los combustibles fósiles no tendrían ningún sentido.

Investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) están investigando un nuevo método de concentración del calor de la energía proveniente del Sol. Se trata de un tercer enfoque alejado de los más usados y conocidos hasta ahora: el fotovoltaico y el termoeléctrico. En el nuevo sistema, el calor que proporciona el Sol es utilizado para generar electricidad a través de unos dispositivos que llaman thermophotovoltaics.

El equipo de investigación del MIT ha encontrado una manera de utilizar estos dispositivos thermophotovoltaic, que podríamos traducir como termofotovoltaicos, convirtiéndose en un híbrido de las dos tecnologías conocidas, para concentrar la luz del Sol y convertir el proceso en algo mucho más simple y menos costoso que los métodos empleados actualmente.

El método se asemeja al efecto invernadero. La radiación infrarroja del Sol entra en el dispositivo que se ha diseñado a través de pequeños agujeros ubicados en su superficie. Cuando los rayos se reflejan quedan bloqueados en el interior del dispositivo, del mismo modo que ciertos gases hacen que los rayos que rebotan en la superficie de la Tierra no salgan al espacio exterior y se produzca el efecto invernadero, calentando el planeta.

Para lograr ese efecto es necesario que el dispositivo tenga un diseño geométrico de precisión, de modo que sólo los rayos que inciden dentro de un rango muy pequeño de los ángulos pueda escapar, mientras que el resto se mantienen en el dispositivo.

En realidad, es una alternativa a la concentración de luz solar con espejos parabólicos, que permite conseguir temperaturas más elevadas y, por tanto, producir más energía, pero que son técnicamente complejos y tienen que ser de gran tamaño. En cambio, esta nueva alternativa es suficientemente eficiente para que pueda competir con las formas más convencionales de generación de energía y su proceso de fabricación es sencillo.

Los investigadores estiman niveles de eficiencia de entre 35-36%, lo que supera a los sistemas fotovoltaicos actuales, que se encuentran en un rango del 10-12 %.

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