Inventan una batería con cargas casi infinitas

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Si poder cargar una batería más de cinco vidas seguidas es sinónimo de cargas sin fin, entonces este invento puede considerarse un ingenio con vocación de eternidad. Eso sí, todavía no está perfeccionado. Por ahora, hemos de conformarnos con conocerlo y esperar porque, lo que es prometer, promete.

Su creadora, Mya Le Thai, es una estudiante de doctorado de la Universidad de California, en Estados Unidos, y su gran logro ha sido inventar un sistema de almacenamiento que permanece prácticamente inalterable tras ser cargado y descargado miles de veces.

Miles de cargas sin alterarla

Tal logro se ha conseguido con el uso de hilos de oro que son miles de veces más finos que un cabello, con lo que se trata de nanotecnología de vanguardia. Gracias a constituir una superficie de alta conductividad resulta idónea para el almacenamiento de energía.

Su perfeccionamiento es necesario para su uso en aparatos electrónicos, sobre todo en aquellos cuyas temperaturas suben de forma normal, por su mismo funcionamiento. Evitar que se rompan con el aumento de las mismas es el gran reto que ha de superarse para poderle dar un uso práctico.

Un objetivo que, por los resultados positivos de las pruebas, podría haberse alcanzado gracias al recubrimiento de estos nanohilos con un gel de dióxido de manganeso. Su vida útil se estima en alrededor de 574 años con cargas diarias de un iPhone. Es decir, habida cuenta de la durabilidad de los teléfonos y dispositivos móviles en general, ello supondría que prácticamente no tendrían que ser recicladas.

Lo cierto es que la batería perfecta está lejos de ser simplemente más duradera. Actualmente, se busca perfeccionar también otro tipo de parámetros. Sobre todo, que la carga dure cuanto más, mejor, así como que . Rizando el rizo, además de precisar su reemplazo lo más tarde posible, el material de las mismas debe resultar sostenible.

Tanto a nivel de posible reciclaje o por su cualidad de biodegradable como por el ciclo de vida de los materiales, sin olvidar la posible sobreexplotación de recursos que puedan suponer. Muchas piezas de un mismo puzzle, pero resulta inevitable si se busca maximizar la sostenibilidad.

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