Investigaciones sobre el hidrógeno como fuente de energía


Una investigación analiza los enlaces que el hidrógeno establece consigo mismo y con otros elementos, como el carbono o el silicio. El hidrógeno tiene hoy día un gran interés para su uso en pilas de combustible y existe en la comunidad científica mundial un objetivo: obtenerlo de manera limpia a partir de la descomposición del agua, con ayuda de la energía del Sol. Así mismo, se trabaja con los enlaces del metano, componente fundamental del gas natural, para obtener otras moléculas como el metanol o el ácido acético, muy utilizados en la industria química.

Un grupo de investigación dirigido por el catedrático de la Universidad de Sevilla, Ernesto Carmona Guzmán, y dentro del grupo de Síntesis de Compuestos Organometálicos y Catálisis Homogénea en el Instituto de Investigaciones Químicas del Centro de Investigación de La Cartuja (en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC) estudia la síntesis y la caracterización estructural de compuestos con enlace múltiple metal-metal y la reactividad de moléculas pequeñas como el hidrógeno, el metano o el dióxido de carbono, frente a complejos de metales de transición como el rodio, el iridio o el platino.

El interés del estudio de la activación del dióxido de carbono, los hidrocarburos y otras sustancias similares, radica en que el dióxido de carbono es una sustancia muy abundante (demasiado, habría que añadir) y no es tóxica. Por tanto, su uso como material de partida para la producción de sustancias como metanol, ácidos fórmico, acético o acrílico u otras muy utilizadas por la industria química, resulta muy atractivo.

Además, se busca eliminar una sustancia que generamos en gran escala al producir energía y que es responsable, en parte, del efecto invernadero y, por tanto, del calentamiento global. En resumen, convertir el dióxido de carbono en moléculas utilizables por la industria química sería una forma de luchar contra el cambio climático.

Por lo que respecta a la activación de los hidrocarburos y otras sustancias orgánicas, el problema es similar. El metano es el constituyente fundamental del gas natural y, por tanto, una sustancia abundante, pero su uso se limita a emplearlos como combustibles para producir energía, generando grandes cantidades de dióxido de carbono. Se estudia cómo transformarlos de manera eficiente en metanol, en ácido acético o en materiales plásticos. Si se consiguieran efectuar estas transformaciones se produciría un cambio radical en la industria química.

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