La isla de Mauricio apuesta por las energías renovables

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La pequeña isla de Mauricio se puede convertir en un ejemplo para todo el mundo. En este país, que se encuentra frente a las costas de Magadascar, al sureste del continente africano, se está desarrollando un gran proyecto de fomento de las energías renovables, una apuesta definitiva por la sostenibilidad ecológica.

Andrea Gungadin, rectora del Hindu Girls’ College, una institución educativa privada en Curepipe, al sur de la isla de Mauricio, comenta que allí hay mucha luz solar y se pregunta “¿por qué permitir que se desperdicie cuando podemos usarla para producir electricidad en un momento en que los combustibles fósiles se vuelven cada vez más escasos y costosos?”. En su centro escolar hay 1.400 estudiantes y se producen 14 kilovatios diarios de electricidad limpia mediante un sistema solar instalado en el techo de las instalaciones. Eso es una quinta parte de las necesidades energéticas de la escuela.

La iniciativa partió del Gobierno, que pidió a la población que produjera electricidad a partir de fuentes renovables. Con ello, se cumplirían dos objetivos: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y potenciar el autoabastecimiento energético. El ministro de Energía y Empresas Públicas, Rashid Beebeejaun, señala que se está transformando a Mauricio en una isla sostenible y en un modelo de sostenibilidad ecológica.

Las inversiones para proyectos como los diecisiete paneles solares del Hindu Girls’ College se recuperan en el plazo de un año, si se trata de una oficina o una institución, y entre siete y ocho años si se trata de una casa. Pasado este tiempo, el usuario produce, usa e, incluso, vende su electricidad durante veinte años.

Las escuelas públicas también están invirtiendo en la instalación de paneles solares en diez de las instituciones primaria y secundaria de la isla. En total, se generarán unos 55.000 kilovatios. Además, mientras los escolares disfrutan de sus merecidas las vacaciones, la electricidad producida se venderá al Consejo Central de Electricidad.

Otro sector que se está impulsando es el eólico. En muchas de las plantaciones de azúcar que se han tenido que abandonar debido a la bajada de los precios, se invita a pequeños productores de energía eólica a instalar molinos. Lo que no quita para que sigan produciendo verduras y frutas bajo los aerogeneradores.

De momento, se produce el 18% de la energía que necesita el país a partir de fuentes renovables, entre la proveniente de los residuos de caña de azúcar, la hídrica, la solar y la eólica. Aún depende, por tanto, de la importación de petróleo y carbón. Pero se ha fijado un objetivo: producir un 60% de lo que necesita a partir de fuentes renovables.

Algunos habitantes han apostado por instalar panales fotovoltaicos para proporcionar la energía que necesitan para el hogar y, además, han dado un paso más, cambiar el modo de vida, adaptándolo al régimen solar y realizando las tareas domésticas durante el día para adaptarse a dicho ciclo. Porque, no sólo se trata de usar la tecnología de manera eficiente, sino de cambiar la mentalidad, la filosofía de vida.

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