La UE prorroga las ayudas al carbón


Buenas palabras e intenciones en Cancún y políticas sucias en Europa. La Unión Europea muestra dos caras muy diferentes. Una política contradictoria. Mientras se compromete a reducir las emisiones de dióxido de carbono, prorroga las ayudas al sector del carbón. ¿Cómo se puede justificar algo así? La capacidad que tiene la política para llegar al absurdo no deja de sorprender.

La Comisión Europea ha propuesto prorrogar las ayudas públicas a las centrales que usan carbón como combustible hasta 2014. Según la anterior legislación, a finales de este 2010 tendrían que acabar estas ayudas. Eso sí, han puesto condiciones para conceder las subvenciones. Las minas deficitarias tendrán que presentar un plan de cierre antes del 15 de octubre de ese año. Además, los Estados que se acojan a las ayudas estarán obligados a elaborar un plan para mejorar la eficiencia energética, a mitigar los efectos medioambientales negativos del carbón o a favorecer las energías renovables. ¿Es que no habría que hacerlo igualmente, aunque no se pidan las ayudas?

Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Competencia, ha puesto como excusa, cómo no, el alto desempleo actual y el escaso crecimiento. Cuando se están recortando los derechos sociales en muchos países europeos, se usa el dinero público para alentar industrias contaminantes. Muy bien. Dentro de unos años, no sólo no se tendrá trabajo, tampoco se podrá respirar.

En todo caso, el objetivo de la Unión Europea es cerrar en 2014 las minas que no sean competitivas. Las que posean una buena situación financiera y no necesiten subvenciones seguirán funcionando. Y contaminando.

Este nuevo reglamento afecta a la hulla. Los otros tipos de carbón no pueden recibir subvenciones. Además, si la mina deficitaria que ha recibido el dinero no cumple el plazo de cierre impuesto por las autoridades, el beneficiario de las ayudas las tendrá que devolver integramente al Estado.

En España, alrededor del 25% de la electricidad se produce a partir de la combustión de carbón. Y casi la mitad de aquélla, a partir de hulla. Otros dos países se beneficiarán de estas ayudas: Alemania y Rumania, donde el carbón produce aproximadamente el 40% de la electricidad.

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