Mejora de biocombustibles elaborados con residuos de biomasa

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Expertos de Alemania, Austria, Grecia, Finlandia, Países Bajos y Polonia participarán, desde este año hasta 2015, en un proyecto dirigido por el Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT) en Alemania, denominado BIOBOOST, que consistirá en convertir biomasa residual en vectores energéticos para la producción de combustibles y productos químicos de gran calidad que sean compatibles con los motores actuales, así como para la generación de calor y electricidad.

El proyecto BIOBOOST tiene como nombre completo “Productos intermedios energéticos basados en la biomasa para impulsar la producción de biocombustibles” y está dotado con fondos por valor de 5,1 millones de euros del apartado “Energía’ del Séptimo Programa Marco (7PM)” de la Unión Europea.

El equipo del proyecto utilizará residuos biogénicos para obtener una variedad de productos intermedios ricos en energía. Una vez obtenidos, los someterán a pruebas y los evaluarán respecto a su utilidad en procesos cuyos objetivos sean producir combustibles de nuevo diseño para motores diésel. En otras palabras, nuevos combustibles renovables y menos contaminantes para los motores de siempre.

El consorcio del proyecto BIOBOOST abordará los trabajos a través de varios pasos. En un primer momento, dedicarán sus esfuerzos a concentrar la energía, ya que la biomasa residual (por ejemplo, la paja) se presenta en una forma de baja densidad energética, es decir, ocupa mucho volumen por unidad de energía producida.

En instalaciones descentralizadas, mediante pirólisis o carbonización, los residuos biogénicos se convertirán en un líquido aceitoso que contiene partículas de coque, una sustancia llamada BioSynCrude. A continuación, se mezclarán los productos para formar productos intermedios ricos en energía que contengan hasta un 90% de la energía almacenada en la biomasa. Estos vectores energéticos concentrados se pueden transportar luego a un coste relativamente bajo a una instalación central, donde se seguirán procesando y, por fin, serán utilizados a gran escala.

Además de combustibles especializados como gasolina, queroseno o diésel, los miembros del consorcio estudiarán la fabricación de plásticos y productos químicos, en particular, propileno, metanol y etileno.

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