Mejora de la producción de biogás en vertederos gracias a la tecnología GPS


La ingeniería Sadim, Cogersa (Compañía para la Gestión de los Residuos Sólidos en Asturias) e Instalaciones Eléctricas Cabo Peñas han desarrollado un programa de I+D+i que ha culminado con la aplicación de un sistema pionero en España que va a monitorizar y controlar, gracias al geoposicionamiento por satélite, la producción del biogás en el vertedero asturiano de La Zoreda.

Este novedoso sistema permitirá sacar el máximo provecho a la generación de electricidad con biogás, según aseguran sus responsables. Además, se puede aplicar a otros vertederos que tengan características similares. El sistema ha sido bautizado como BioGaps.

A través de BioGaps, se pueden conocer datos como la posición exacta, la composición y la cantidad de biogás que se obtiene en cada uno de los más de trescientos pozos de extracción que la empresa Cogersa tiene instalados en la explotación del vertedero. Todos esos datos son enviados a un ordenador central gracias a un sistema GPS instalado en el Vertedero Central de Asturias.

El objetivo principal de este sistema es optimizar el uso energético del biogás, pues se puede controlar mejor su captación y canalización a través de los más de cincuenta kilómetros de tuberías conductoras, maximizando su aprovechamiento como combustible natural en los diez motores-alternadores con los que se produce electricidad y que suman una potencia instalada de casi 7 MW.


Actualmente, se pueden generar 41 millones de metros cúbicos de biogás al año, con los que producen unos 46 GWh de energía eléctrica cada año. El 6% de esa energía se dedica al autoconsumo y el resto se transfiere a la red general.

Conocer el estado de descomposición

El nuevo programa informático ofrece una interesante funcionalidad: conocer el estado de descomposición de cada una de las fases del proceso, que permite mejorar la gestión de su impacto ambiental y una correcta planificación a lo largo del tiempo. El ciclo de descomposición natural de la basura orgánica enterrada pasa por varias etapas y, algunas, pueden durar más de 25 años. En este largo proceso, aparecen gases como el metano, el dióxido de carbono y otros, así como aguas residuales. Tambén se va a poder monitorizar al detalle y en tiempo real un depósito de residuos no peligrosos.

La herramienta informática cuenta con una interfaz en la que se puede ver la imagen aérea del vertedero (a través de Google Maps y otras fuentes) y donde se identifica y localiza cada pozo, así como los datos relativos al biogás que está captando el sistema en cada momento y en cada carga de metano.

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