Planta de biogás para los agricultores de Pakistán

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Sanghar es un distrito agrícola en la provincia de Sindh, en el este de Pakistán. Viven allí unos dos millones de personas. En la región se cultiva trigo, algodón, caña de azúcar, arroz y maíz, que proporcionan medios de vida y alimentos para las comunidades locales. Como en muchos países pobres, acceder a una fuente fiable de energía es difícil. En muchos de los hogares de Sanghar, las mujeres preparan la comida y calientan el agua quemando leña o biomasa en estufas rudimentarias, corriendo el peligro de morir asfixiadas por el humo que se genera.

Para tratar de solucionar esta situación, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha iniciado un proyecto para desarrollar en dicha región energía limpia y renovable. Y, ya que se trata de una región agrícola, el Centro Internacional de Tecnología Energética (IETC, por sus siglas en inglés) dependiente del PNUMA y con sede en Japón, pensó que sería una buena idea convertir los residuos agrícolas en energía limpia y sostenible.

Como primer paso, el IETC analizó los cultivos para calcular cuánta cantidad de residuos agrícolas se podían generar en la región. Se podrían obtener unos 2,5 millones de toneladas de residuos, entre paja de trigo y colza, tallos de algodón, los residuos del desmote del algodón, tapas de la caña de azúcar, la paja y cáscara de arroz y otros. Sin embargo, no con todos se podía producir energía.

También se calculó su potencial energético. Era el equivalente a más de un millón de toneladas de leña, con una tasa de eficiencia de conversión del 20%. Si este potencial energético se consigue, con los residuos agrícolas se podrían satisfacer las demandas de energía de alrededor de 400.000 hogares.

Algunos cultivos ya se estaban aprovechando. Y se encontró que el 20% de las tapas de la caña de azúcar se usaban para alimentar a los animales, mientras que el 80% estaba siendo quemada en los campos, junto con otros residuos de las plantas de plátano y alrededor del 70-80% de la paja de arroz. Por supuesto, todo esto pensando que era materia que no iba a ser utilizada para alimentar a la gente y otras necesidades básicas.

Teniendo en cuenta los datos anteriores, se decidió que la mejor tecnología para el caso sería una planta de biogás. La ventaja es doble: suministra combustible limpio (biogás) a los hogares de los alrededores y produce abono que puede ser utilizado como fertilizante. Esta planta comenzó a funcionar el 1 de agosto de 2011. El biogás producido es suficiente para proporcionar energía a cerca de veinte familias.

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