Empresas que ahorran en la factura eléctrica

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Sea por aumentar los beneficios o sea por respetar el medio ambiente, ahorrar en el consumo eléctrico siempre es una buena idea para cualquier empresa. Si a ello le sumamos un aumento del coste de la luz y del petróleo, el ahorro energético se convierte casi en una necesidad.

Algunos organismos oficiales ayudan a las empresas en la tarea, como, en España, el Ente Regional de la Energía (EREN) y el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL). Con su ayuda, muchas empresas han conseguido un ahorro económico en gastos energéticos, esto es, en electricidad y en consumo de gasóleo y gas. Además, con la interminable crisis económica y la subida de precios, cada vez más empresarios buscan el ahorro económico, y los costes energéticos es una de las partidas que más potencialidad presentan en este sentido.

En los tres últimos años, un total de 22 empresas se han sometido a auditorías energéticas realizadas por el ITCL. Además, las subvenciones que cada año concede el EREN con este objetivo ya se han agotado, lo que demuestra el interés de las empresas por el asunto.

Según las auditorías realizadas por el ITCL se ha obtenido un ahorro medio por empresa del 15,5%, generando, en total, una reducción del gasto energético de 486.000 euros. A veces, las actuaciones para mejorar el rendimiento energético de una empresa han requerido una inversión. En este caso, el tiempo medio en el que se amortiza tal inversión es de tres años.

Las auditorías analizan tres aspectos para afrontar el ahorro energético de una empresa: el ahorro energético, el ahorro económico y la inversión económica necesaria para llevarlo a cabo. Así, la revisión más común en los sistemas auditados se refieren, en el ámbito energético, a los contratos de suministro eléctrico, sistemas de iluminación, aire comprimido, instalaciones de frío y motores eléctricos. También se analizan las características del gasto térmico en el edificio visualizando el consumo de calderas, hornos, secaderos y aislamientos. En algunos casos, la identificación de fugas o la mala gestión de aire comprimido ha permitido ahorros cercanos a los 24.000 euros al año.

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