Especulación con tierras para cultivar jatrofa

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En junio, el G20, el grupo de países más ricos del planeta, se reunió para hablar de agricultura. Mientras, cientos de organizaciones de la sociedad civil, como movimientos campesinos, grupos de mujeres y organizaciones no gubernamentales, denuncian que se está produciendo un acaparamiento de tierras en todo el mundo. Los campesinos más pobres no logran subsistir con lo que les da la tierra y no tienen otro remedio que venderla. Así, la tierra cultivable cada vez está en menos manos.

Esta situación causa inestabilidad en los precios y crisis alimentarias en muchos países pobres. Inversores privados compran tierras de cultivo para producir alimentos o materia prima para elaborar biocombustibles. Desarrollar los combustibles renovables no debe suponer echar a millones de familias campesinas e indígenas de sus tierras.

En buena parte del mundo, el cultivo de jatrofa es el causante de la terrible situación, una planta de las más usadas para elaborar biocombustibles. En Mozambique, en la provincia de Manica, muchos campesinos son desalojados y desplazados de unas tierras que han cultivado durante años. Así se desprende de un informe publicado por la ONG Veterinarios Sin Fronteras.

Son empresas privadas, tanto nacionales como extranjeras, las que tratan de reunir en sus manos cada vez más tierra para el cultivo de la jatrofa, una planta fácil de cultivar y que, en los últimos tiempos, también es fácil de vender ya que se usa para la producción de agrocombustible.

En la citada región de Manica, hasta ahora un grupo de diecisiete campesinos reunidos en la Asociación 16 de Junio, comparten 150 hectáreas de tierra que cultivan de forma sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Es un modelo sencillo: un grupo de personas que se unen para trabajar juntas. Se organizan en grupos y dividen la tierra para producir alimentos. Primero, para el autoconsumo, y, si se produce un excedente, se vende en mercados locales. Quien trabaja de manera individual, es más vulnerable a los mercados y a las poderosas empresas privadas.

Pero incluso cooperativas como la del 16 de Junio se ven amenazadas por la cada vez mayor presión de las empresas extranjeras que acaparan grandes porciones de tierra. Según el citado informe de Veterinarios Sin Fronteras, se estima que en 2007 más de 5 millones de hectáreas fueron cedidas a empresas nacionales y extranjeras para cultivar jatrofa para la producción de agrodiésel, lo que supera en extensión a toda la tierra cultivable de Andalucía. El propio Gobierno mozambiqueño promueve la inversión extranjera para la plantación intensiva de jatrofa y otro tipo de cultivos parecidos.

Si éste es el precio que hay que pagar por el uso de combustibles renovables, mejor seguir usando los derivados del petróleo.

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