Las renovables empiezan a ser competitivas


Usar fuentes de energía renovables y limpias es esencial para que la lucha contra el cambio climático sea efectiva y para, en general, combatir la contaminación que genera la quema de combustibles fósiles, así como la dependencia de muchas economías a ese tipo de combustibles sucios. Pero, para que el uso de las energías renovables sea masivo, deben ofrecer una mejor eficiencia.

Muchos países subvencionan la producción y el uso de las energías limpias. Sin embargo, la verdadera revolución vendrá cuando estas energías sean elegidas sin necesidad de ayudas, es decir, porque son más rentables. Actualmente, más de sesenta países en todo el mundo recogen en su legislación sobre Medio Ambiente un modelo de subvenciones estatales o locales para impulsar las energías renovables. Alemania, uno de los países pioneros en integrar la ecología en la política y la economía, cuenta con una ley de este tipo desde hace veinte años.

En dicho país europeo, el Instituto Fraunhofer de Sistemas de Energía Solar, con sede en Friburgo, ha señalado que las energías renovables no convencionales se vuelven cada vez más rentables. Un kilovatio-hora (kWh) producido por los modernos parques eólicos cuesta entre 5 y 9 centavos de euro, según las condiciones del viento; por su parte, el precio de un kWh generado por centrales de carbón llega a unos 6,5 centavos de euro. En otras palabras, a la razón puramente ecologista, que las energías renovables benefician al medio ambiente, se va a sumar otra razón que, para muchos, tiene más peso: la económica, las renovables van a comenzar a ser competitivas.

En dicho país, además, se va a producir el apagón nuclear, y no sólo por la inseguridad de este tipo de producción energética, sino también por los costes que supone. Un kWh cuesta, según cálculos de la Comisión de Energía de California, entre 12 y 26 centavos de euros. A eso se suman los costos externos, entre los que hay que contar la necesidad de almacenar de forma segura los residuos nucleares durante millones de años. Además, hay que contar con los costes de un posible accidente nuclear.

Por último, el Gobierno alemán, ha rebajado las partidas presupuestarias para las industrias de gas y petróleo, lo que se ha traducido en una rebaja del 40% en la emisión de gases de efecto invernadero.

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