Los estadounidenses no comprarán coches eléctricos

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Si ya vimos que en España, ya sea por causa de la crisis o por la falta de conciencia medioambiental, pocos ciudadanos tienen previsto comprar un coche eléctrico, en Estados Unidos ocurre otro tanto. Es este último, un país cuya vida gira en torno a los coches. Si la mayoría de estadounidenses optaran por un coche no contaminante todo el planeta saldría muy beneficiado.

Según una encuesta encargada por el periódico USA Today a Gallup, el 57% de los habitantes de Estados Unidos reconoce que no va a comprar un coche totalmente eléctrico, sin importar el precio de la gasolina. La encuesta es un verdadero jarro de agua fría para los fabricantes de vehículos eléctricos, que tratan de sacar al mercado modelos de propulsión eléctrica con mejores prestaciones y a menor precio.

Por su parte, el presidente Barak Obama ha fijado el objetivo de que un millón de vehículos eléctricos circulen en Estados Unidos para el año 2015, pero sin el apoyo de sus compatriotas, este objetivo se antoja irrealizable. La mayoría de los encuestados no quiere un coche que tenga una autonomía limitada, como ocurre con muchos modelos de eléctricos.

Algunos ciudadanos estadounidenses se preocupan por el medio ambiente y se plantean adquirir un coche que no emita gases contaminantes, pero son una minoría. La gente común y corriente no se fía. No sabe cómo se carga un coche eléctrico, ni cuánto tiempo tarda en realizarse la operación o cuánto cuesta reemplazar la batería. Además, los coches de gasolina de similares prestaciones son más baratos.

Incluso los responsables de las empresas automovilísticas reconocen la dificultad de entrar en el mercado norteamericano. Maurice Durand, portavoz de Mitsubishi, ha señalado que el coche eléctrico no es para todos los consumidores. Esta marca está a punto de sacar un nuevo modelo para el país.

Ni siquiera los beneficios fiscales que otorga el Gobierno y algunos estados son suficiente reclamo para que los tradicionales ciudadanos estadounidenses cambien de mentalidad. Ni siquiera cuando sube el precio del petróleo.

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