Solución para reducir el déficit energético de internet

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Esto de que cada vez seamos más en internet tiene su gracia, pero en términos de sostenibilidad energética la cosa acaba siendo una auténtica desgracia. Al ser un gasto energético progresivo y, por ende, cada vez más difícil de asumir por el planeta, se hace necesario encontrar soluciones que acaben con el despilfarro que suponen los grandes centros de procesamiento de datos. Con este objetivo, investigadores suizos han desarrollado una herramienta capaz de controlar y ahorrar la energía consumida por estos gigantescos vampiros de electricidad.

Todo empieza en nuestro ordenador, pues un sólo clic de ratón en un ordenador activa una serie de conexiones que, a gran escala, acaban provocando un gasto de energía insostenible para el medio ambiente. Esto es así porque las infraestructuras que almacenan y procesan datos, es decir, toda la información que tenemos en internet, exige consumos energéticos que no cesan de crecer, representando un buen pellizco de la demanda energética mundial.

Que urge actuar está claro, cifras mandan, y quizás la solución esté en el invento que acaba de presentar la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, un país donde internet representa actualmente el 8 por ciento de la energía utilizada cada año, una cifra que pronto podría alcanzar el 20 por ciento en los próximos años.

Para combatirlo, los científicos de la EPFL dicen haber dado con un sistema que podría llegar a ahorrar el 50 por ciento de lo que se consume actualmente, asegura David Atienza, líder de la investigación.

El milagrito lo haría posible una herramienta llamada Administración de energía y control del sistema, cuya aplicación proporciona los medios para controlar el consumo de energía de forma eficiente en estos centros de datos.

Básicamente, se trata de una caja electrónica compuesta por un conjunto de sensores que han de ser conectados a los bastidores de alimentación o directamente a uno de los cables de alimentación de los componentes electrónicos del servidor. El trabajo de estos sensores no es otro que detectar y medir la energía utilizada y los cambios producidos, así como registrar los recalentamientos. Y su objetivo final es transmitir toda esta información a un servidor central que la suma a otros datos, como la temperatura ambiente, para ofrecer una tabla de la evolución del consumo de energía de los servidores, posibilitando tomar decisiones que rebajen el consumo energético.

Por ejemplo, al ver el consumo general de todos los servidoren en conjunto y el particular de cada una de las máquinas que lo componen, se podrían trasvasar operaciones de una máquina a otra para ahorrar energía. “Dos servidores que ejecutan el 40 por ciento cada uno consume mucho más que sólo el 80 por ciento”, indica David Atienza. El quid de la cuestión es tener información inteligente para poder controlar los peliagudos problemas de temperatura, que acaban revirtiendo directamente en un mayor gasto energético.

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