Chile contará con su propio biodiésel procedente de microalgas

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Un proyecto chileno liderado por el académico de la Universidad Pontificia (UC), Patricio Arce, y en el que participa también la investigadora Mónica Vásquez, ambos del departamento de Genética Molecular y Microbiología de la Facultad de Ciencias Biológicas, está desarrollando cepas de microalgas para la producción de biodiésel.

El trabajo de investigación comenzó en 2011 bajo el nombre “Algae fuels Consorcio Tecnológico Empresarial de Biocombustibles a partir de microalgas en las regiones del norte de Chile”. El objetivo es incorporar a las fuentes energéticas de Chile la producción de un nuevo biocombustible renovable y de producción propia.

Los investigadores Patricio Arce y Mónica Vásquez están a cargo del conocimiento científico relacionado con la caracterización metabólica y molecular de una selección de las cepas de microalgas destinadas a la producción de biodiésel. Caracterizarán el metabolismo lipídico en cuanto al tipo y cantidad de ácidos grasos producidos por las microalgas. Luego, identificarán los genes claves responsables de la regulación de esta ruta metabólica, analizando la inocuidad microbiológica de las harinas resultantes de la extracción lipídica, para aprovechar ese desecho del proceso para alimentación animal.

Este proyecto cuenta además con la colaboración de un equipo de la Facultad de Ingeniería responsable del desarrollo de los procedimientos de cosecha y extracción de la biomasa de microalgas en una planta piloto experimental. Allí también se establecerá una planta demostrativa industrial de producción de aceite de microalgas.

Estratégicamente, se han asociado en este proyecto las empresas privadas E-CL S.A., Copec S.A., Rentapack S.A. y otras entidades tecnológicas como la Universidad Católica o Bioscan S.A. Se reúne, por tanto, un completo equipo estratégico, científico tecnológico y comercial, que contribuirá al éxito del proyecto y a su sostenibilidad a largo plazo.

La investigación tendrá una duración de cinco años. Se prevé que después se disponga de una colección de las mejores cepas de microalgas y la experiencia para la producción de biomasa microalgal. También se quieren aprovechar las condiciones naturales del desierto del norte de Chile donde se realiza el proyecto, que empleará CO2 a escala industrial para la obtención de aceite para producir biodiésel líquido y harinas para la industria de los alimentos para animales.

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