Combustibles fósiles para generar electricidad en España

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Por desgracia, a pesar del avance de las renovables, se sigue usando carbón y gas natural para generar electricidad en España. Del petróleo ni hablamos porque no queremos dejar a toda la población sin que pueda usar el coche… ¿o sí?

Un caso claro de una política sin ninguna visión de futuro, errática, la encontramos en Aragón. En 2010, se redujo el uso del carbón durante 2010 y, por tanto, eso supuso una reducción notable en las emisiones de dióxido de carbono (CO2) por parte de las centrales térmicas. Sin embargo, este 2011 se ha vuelto al consumo de carbón, lo que hará aumentar las emisiones de CO2, contribuyendo significativamente al cambio climático.

En 2010, las centrales térmicas aragonesas que usan gas o carbón como combustibles emitieron 3´85 millones de toneladas de CO2, un 29% menos que en 2009 y un 53% menos que en 2007, el año anterior al comienzo de la crisis económica. Las centrales térmicas de carbón emiten casi el triple de CO2 por GWh producido que una central térmica de ciclo combinado a gas. Así, la reducción en la actividad de las térmicas aragonesas de carbón explican las tres cuartas partes de la citada reducción en las emisiones de CO2.

Sin embargo, el Gobierno decretó ayudas al uso del carbón autóctono, que fue apoyado por todos los partidos representados en las Cortes de Aragón. Consecuencia: la generación eléctrica producida por las térmicas españolas de carbón se ha incrementado ya más del 50% respecto al 2010, por lo que todo indica que las emisiones de CO2 provenientes de las térmicas de carbón españolas y, en especial, de las aragonesas, aumentarán considerablemente.

En otra región, Euskadi, los Gobiernos estatal y autonómico apoyan una extracción de gas natural con el método más perjudicial para el medio ambiente: el fracking.

El Ministerio de Medio Ambiente, con la complicidad del Gobierno vasco, ha vulnerado el Principio de Precaución en materia ambiental al otorgar el permiso de investigación (cuya actividad no difiere en nada de la de explotación) sin evaluación de impacto ambiental, cuando existe incertidumbre científica sobre los riesgos ambientales y para la salud de las personas.

Se siguen apoyando las energías sucias y contribuyendo al cambio climático. Mientras, los sectores eólico y solar se quejan de un marco regulador que apoye la inversión en energías renovables y limpias.

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