El avión Solar Impulse une Europa y África sin utilizar ni una sóla gota de combustible


El avión suizo Solar Impulse ha completado con un éxito rotundo su primer vuelo entre Europa y África, dando un nuevo argumento a sus creadores para seguir afirmando que es posible fabricar aviones que no gasten ni una sóla gota de combustible.

Con su aterrizaje en Rabat, este prototipo de avión solar cumplió su doble sueño de unir Europa y África y a la vez realizar un vuelo intercontinental de más de 2.500 kilómetros, tras una escala en Madrid. Para lograrlo ha volado día y noche, durante 19 horas seguidas, entre Madrid y la capital de Marruecos a una velocidad media de 60 kilómetros por hora y utilizando la energía solar como único carburante.

Las crónicas de última hora relatan que tardó ocho horas en aterrizar en Rabat, en medio de un silencio que sólo roto por los helicópteros que lo escoltaban en el último tramo del trayecto, y que nada más llegar al aeropuerto de Rabat decenas de personas comentaban entre aplausos que parecía un platillo volante.

El otro gran protagonista fue, sin duda, el piloto, Bertrand Piccard, a quien el cofundador del proyecto Solar Impulse, André Borchsberg, le dedicó unas emocionadas palabras: “Piccard ha pasado en esta travesía veinte horas solo, en una cabina muy estrecha en la que hace falta una gran concentración. Pero a él lo mueve la pasión“.

Por cierto, decimos que esta última proeza del avión es una nueva razón que esgrimir para sus creadores, Bertrand Piccard y André Borschberg, en su lucha para cambiar las mentalidades porque ambos están convencidos, y quieren que el mundo lo esté también, de que una aviación con emisiones cero es viable. Como suelen decir de forma simpática, el Solar Impulse está pensado para transportar mensajes, no pasajeros ni mercancías. El mensaje, claro está, del respeto a los recursos no renovables y de las infinitas posibilidades que ofrecen las energías limpias.

Hemos de remontarnos dos años atrás para haber de su primer vuelo internacional. Cubrió el trayecto Suiza Bruselas, tuvo una duración de hora y media, y Markus Scherdel fue el piloto que tuvo el honor de conducir este avión, que no pesa más que un coche y tiene una envergaddura superior a la de los aviones de transporte. El próximo reto será dar la vuelta al mundo en el 2014, pero no será con este avión, sino con otro muy parecido que lo supere tecnológicamente en sus puntos más débiles. ¡Esa aventura promete! ¿Estaremos ante un nuevo hito en la historia de la aviación?

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