El Phantom Eye completa su vuelo inaugural


He aquí un modelo de avión menos contaminante que los convencionales, el Phantom Eye. Nació en el 2010 y hasta ahora no se había estrenado. Fue el primero de junio cuando esta maravilla de la tecnología sostenible ha conseguido completar su primer vuelo. Y lo ha hecho de forma positiva, si exceptuamos un pequeño accidente después del aterrizaje que ha acabado dañándolo. Aún así, el resultado se considera todo un éxito.

El despegue se ha realizado en la Base Aérea Edwards, dentro del Centro Dryden de la NASA (California) ,y no podemos conocer las impresiones del piloto porque, simplemente, se trata de un avión autotripulado. Por lo tanto, es una nave dirigida por control remoto, que en este primer vuelo ha permanecido en el aire 28 minutos alcanzando una altitud de 4.080 metros y una velocidad de crucero de 62 nudos. Después del aterrizaje, sin embargo, tuvo un percance que dañó parte de su estructura. Antes de este primer vuelo se habían realizado algunas pruebas parciales, también de forma satisfactoria.

El Phantom Eye es un avión de grandes dimensiones (casi 50 metros de envergadura), con una potencia de 150 caballos en cada uno de sus dos motores de cuatro cilindradas y una capacidad de carga de 200 kilógramos. Creado por la firma Boeing, está diseñado para alcanzar más de 270 kilómetros por hora durante más de cuatro días, sin necesidad de repostar. Precisamente, su virtud ecológica es la eficiencia en el gasto de combustible, basado en un sistema de propulsión de hidrógeno líquido que, además, sólo genera agua como subproducto.

Tras demostrarse su maniobrabilidad, y teniendo en cuenta sus otras ventajas de innovación y protección ambiental, se espera que el Phantom Eye ofrezca muchas posibilidades de uso a militares y a la aviación comercial o particular. Por lo pronto, su próximo reto es elevar su altitud.

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