Etanol con astillas de madera y a bajo coste


Renmatix es una nueva empresa, con sede en Kennesaw, en el Estado de Georgia, Estados Unidos, que apuesta por el desarrollo de los biocombustibles. En uno de sus proyectos está usando lo que se llama agua supercrítica, esto es, agua sometida a altas presiones y temperatura.

Con este agua supercrítica se transforman astillas de madera en azúcar con el que, después, y gracias a un proceso de fermentación, se elabora biocombustibles y otros productos químicos. En este proceso, la celulosa se disuelve y se convierte rápidamente en moléculas de azúcar. Las reacciones tardan segundos, comparadas con otros procesos que tardan varios días.

Debido a la alta velocidad de la reacción, un pequeño equipo puede producir una gran cantidad de azúcar. En otras palabras, la empresa espera conseguir una gran reducción de los costes de capital, abaratando el proceso y el producto final. Según señala la propia Renmatix, el proceso puede producir azúcar al mismo precio que partiendo de la caña de azúcar, algo que ya se está usando para producir biocombustibles rentables en Brasil. Una vez creado el azúcar, se puede fabricar etanol usando la misma tecnología que en una planta convencional.

Hasta el momento, Renmatix sólo ha probado la tecnología a pequeña escala, usando una planta capaz de procesar tres toneladas de astillas de madera al día.

El reto del nuevo proceso se encuentra en el agua supercrítica. Los materiales susceptibles de utilización con agua supercrítica son limitados, así como la existencia de reacciones extremadamente rápidas puede conducir a la formación de productos derivados no deseados. En otros proyectos, el agua supercrítica ha producido la deshidratación de parte del azúcar generado, resultando compuestos que envenenan la levadura que se usa para convertir el azúcar en etanol. Así, el proceso presentaba un rendimiento relativamente bajo.

Estas limitaciones parecen haber sido superadas en las investigaciones desarrolladas por Renmatix. Descomponer la hemicelulosa produce otro tipo de azúcar llamado xilosa, que no funciona con la fermentación convencional, pero que se puede usar para algunos biocombustibles avanzados y para procesos bioquímicos.

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