Fin del Plan Movele, más motos que coches

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El Plan Movele, impulsado por el Gobierno de España en septiembre de 2009, fue lanzado para estudiar la implantación del vehículo eléctrico en las ciudades españolas. El pasado 31 de marzo de 2011 acabó, con 1.530 vehículos eléctricos en circulación y 472 puntos de recarga instalados en las calles de 56 ciudades. Mirad por las calles, ¿no se ven muchos automóviles eléctricos, verdad?

En todo caso, los objetivos finales del plan eran conseguir dos mil vehículos no contaminantes circulando por las calles, así como instalar 564 puntos de carga. Por tanto, aunque no se ha conseguido, ha estado cerca. El plan fue gestionado por el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), que ha recibido más de dos mil solicitudes de ayuda a la compra de este tipo de vehículos.

El Ministerio de Industria del Gobierno de España, promotor del plan, se arriesgó al ponerlo en marcha. En primer lugar, porque lo hizo en plena crisis, cuando los bolsillos de muchos consumidores no querían sacrificarse por el respeto al medio ambiente y la reducción de la contaminación. Pero, además, la mayoría de los fabricantes de automóviles aún no habían lanzado sus coches eléctricos más baratos y con mejores prestaciones. Por último, faltaba el acuerdo en la homologación de enchufes y reglamentos de carga para que recargar las baterías no sea un dolor de cabeza.

El Plan Movele ha estado dotado con 10 millones de euros. De éstos, 8 millones eran para subvencionar la compra de vehículos eléctricos, fueran microbuses, motos o turismos. Las ayudas financiaban hasta el 20% del precio de compra. La subvención media para un coche ascendía a 6.000 euros. El plan ha servido, más que nada, para hacerse una idea de hacia donde se encaminarán las tendencias de los consumidores ante los automóviles eléctricos. Y parece que las motos tienen, de momento, mucho más futuro.

Recarga en horas de trabajo

Las motos eléctricas, además de no contaminar, de no emitir dióxido de carbono ni ruido, como los coches, tienen muchas ventajas frente a los éstos para circular por la ciudad: tiempo de carga menores, autonomías similares, aparte de las ya conocidas como la facilidad para aparcar o la agilidad a la hora de circular y sortear atascos. Y, por supuesto, el precio, hasta cinco veces más baratas que los coches. Así, casi la mitad de los vehículos del Plan Movele han sido motos. En total, 779.

Otra de las tendencias que se ha comprobado con el plan ha sido que los principales clientes de los eléctricos son las empresas. Más del 70% de los vehículos subvencionados han sido destinados a flotas de empresas. Ni los ayuntamientos, arruinados (sólo han comprado un 14% de los vehículos limpios), ni los consumidores a título personal (que recibieron un 13% de las ayudas) se han lanzado a adquirir vehículos eléctricos.

Según datos del Ministerio de Industria, el Plan evitará cada año la emisión de 4.471 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. Al comenzar el plan, el objetivo era que, en 2014, hubiera un millón de vehículos eléctricos circulando por las calles y las carreteras españolas, pero ya en abril de 2010 el Gobierno redujo estas previsiones: en 2011, 20.000 coches eléctricos puros o híbridos enchufables, 50.000 en 2012 y, en 2014, unos 250.000. Si se cumplen estas previsiones, algo difícil de conseguir, sólo un 1% del parque automovilístico español sería eléctrico en 2014.

Se calcula que, en las grandes ciudades, la mayoría de los coches recorren menos de veinte kilómetros cada día y pasan aparcados al menos 23 horas. Esta circunstancia es la que se quiere aprovechar para que la carga de los vehículos sea cómoda para el conductor (hacerlo cuando se encuentra en su puesto de trabajo) y barata y limpia para el sistema de distribución eléctrica (hacerlo cuando hay picos de energía por la actividad de la eólica y la solar).

La historia del vehículo eléctrico acaba de comenzar, pero aún queda mucho por decir.

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