Problemas en el cultivo de microalgas a escala industrial
Para gestionar el agua que se utiliza en el cultivo masivo de microalgas para producir biodiésel es necesario usar una enorme cantidad de energía. Así se desprende de un reciente estudio que afirma que se necesita siete veces más energía para gestionar el agua de este método de producción de energía que la obtenida con el biodiésel al usarse como combustible.

La producción de biodiésel a partir de microalgas es, para muchos expertos, la mejor y más eficiente solución en la búsqueda de futuras fuentes de energía renovable que sustituya a los derivados del petróleo, principalmente en el sector del transporte, ya que no habría que adaptar los vehículos para que pudieran alimentarse de estos nuevos biocombustibles.

Ya se están valorando, en este sentido, diferentes cepas de microalgas para su cultivo comercial, para la producción de biodiésel a gran escala. Por otra parte, las propias algas pueden ser quemadas como combustible o utilizadas para producir otros combustibles, como el metano y el etanol.

Por tanto, las posibilidades son múltiples. El problema viene cuando se calcula la cantidad de agua y los nutrientes necesarios para cultivar las algas y si la energía que se consume en el proceso de cultivo excede la cantidad de energía recuperada por la biomasa de algas.

Las algas requieren grandes cantidades de agua para vivir y crecer. Por otra parte, el agua debe estar disponible. También hay que tener en cuenta los problemas que existen en la eliminación de los residuos creados en el proceso. En el estudio mencionado, la energía asociada con el suministro y la gestión del agua necesaria para el cultivo de algas en estanques a cielo abierto se calculó la producción masiva de microalgas para los 48 estados de Estados Unidos. Para que las algas contribuyan significativamente a los futuros suministros de transporte, el cultivo debe ser a gran escala y deben ubicarse en muchos lugares por todo el país. Así mismo, se calculó la producción de algas para cada estado analizando la tierra potencialmente disponible y las condiciones geográficas y climáticas.

Se estimó, después de analizar los datos, que si las algas se emplean como combustible directamente o para producir otros combustibles (metano o etanol), en teoría, la necesidad de energía media asociada a la gestión del agua sería más del doble que el potencial medio de salida de energía, es decir, de la energía que se conseguiría con las algas. Hay que señalar que la cantidad de energía necesaria depende de la velocidad a la que las especies de algas crecen, así como de las condiciones ambientales y de los diferentes tipos de sistemas de producción utilizados para cultivar las algas.

Agua dulce mejor que salada

Se calculó, así mismo, la cantidad de energía si se usa agua dulce y si se usa agua salada. La energía necesaria para gestionar agua salina para el cultivo de algunas variedades de algas supone una demanda más grande. El crecimiento de algas de agua dulce reduce la demanda de energía en, aproximadamente, un 50% y reduce el total de la energía para la gestión del agua en un 14%.

También su calculó cuánta agua y energía se necesita para producir e instalar los plásticos para la producción de biocombustibles a partir de algas. La energía necesaria para los revestimientos de plástico en los estanques es la tercera mayor demanda de agua en el proceso. La vida útil del plástico se estimó en diez años para los estanques de evaporación de revestimiento. Estos plásticos son necesarios para proteger el medio ambiente local de las fugas y la contaminación.

En definitiva, el estudio concluye que es esencial tener en cuenta todos los factores antes de abordar una producción de energía a través de algas a escala industrial. Quizá sea una razón más para apostar por el coche eléctrico y otras energías renovables como la solución para no depender de los derivados del petróleo.