El uso del maíz como combustible podría mejorar gracias a avances en su análisis genético

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La ciencia va avanzando en descifrar el genoma del maíz, y sus avances abren las puertas a nuevos adelantos en cuestiones tan importantes como paliar el hambre en el mundo, su uso como alimento para el ganado o su utilización para producir biocombustibles.

Los cultivos de maíz son claves para la humanidad desde hace miles de años. No sólo es uno de los cereales básicos más cultivados y consumidos, junto con el trigo, la cebada o la avena, sino que también se utiliza para dar de comer a los animales y como materia prima fundamental para la producción de combustibles. Por lo tanto, es fácil entender la capital importancia que tiene este adelanto en su análisis genético de cara a mejorar su eficiencia en todos estos campos.

¿Pero, qué tiene de positivo un futuro transgénico del maíz? Aunque polémicos, los avances en la agricultura transgénica o biotecnología prometen acabar con el hambre mundial cuando se trata de cereales básicos, y tan prometedoras o más son las posibilidades que se abren para la eficiencia energética en el campo de los biocombustibles.

Por lo tanto, al menos en teoría, este mayor conocimiento del genoma del maíz nos podría ayudar a acabar con el hambre mundial y a maximizar su convertibilidad en biocombustible, abaratando costes y masificando su cultivo (un bioetanol más eficiente), concluyen los científicos estadounidenses que han llevado a cabo la investigación, publicada en la revista Nature Genetics.

Básicamente, los resultados del estudio podrían acelerar los esfuerzos para producir variedades más resistentes a plagas y enfermedades, es decir, más productivas. Ahora, los investigadores esperan que sus hallazgos vayan parejos a un paralelo aumento de las áreas de cultivo. Una buena noticia, o quizás no tanto, según seamos o no partidarios de los cultivos transgénicos y de cómo afectan a los pequeños campesinos y lugareños. En todo caso, la polémica está servida.

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